Mario Galeana
La Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) expone dos colecciones de 19 libros monumentales que llevan por título La descripción de Egipto, una recopilación de las observaciones e investigaciones que se realizaron durante la expedición militar que Napoleón Bonaparte lideró en la región de 1789 a 1801.
La mayoría de los libros monumentales tienen una dimensión de 70 centímetros de alto y 55 de ancho, pero tres de ellos son de un metro y 10 centímetros de largo por 70 centímetros de ancho.
Este último es un formato fabricado especialmente para imprimir las anotaciones y los grabados de los científicos que acompañaron el viaje del ejército francés.
Los libros forman parte del acervo de la BUAP desde 1882 y fueron adquiridos con una donación de José María Lafragua.
Desde entonces, se han conservado en la Biblioteca Histórica de la casa de estudios, que lleva el nombre del donador, junto a otros objetos y antigüedades que fueron adquiridos en Ciudad de México, según explicó la directora del recinto, Mercedes Salomón Salazar.
Esta es la primera vez que los libros son mostrados de forma conjunta al público desde su adquisición, con el fin de exponerlos en “El Egipto que cautivó a Napoleón”.
La exhibición bibliográfica se encuentra en el Edificio Carolino hasta el 17 de diciembre, con un costo de entrada de 10 pesos al público general y de forma gratuita para estudiantes de la BUAP.
Los libros fueron escritos de forma conjunta por un grupo de 165 científicos que acompañaron a Napoleón en su expedición por Egipto, cuyos monumentos históricos se encontraban deteriorados y en abandono.
“Egipto prácticamente estaba cubierto por la arena del desierto, pues había quedado abandonado desde la caída del Imperio Romano. Los científicos comenzaron a hacer un levantamiento de todo lo que veían. Justamente se había instaurado el sistema métrico decimal en Francia y así son sus mediciones”, indicó Salomón Salazar.
La publicación de estos 19 libros monumentales en Francia tomó 13 años, desde 1809 hasta 1822, y en el trabajo participaron hasta 300 grabadores distintos.
Hasta hoy, se considera que esta colección sentó las bases del estudio de la arqueología.
De hecho, Salomón Salazar aseguró que su publicación en Francia despertó dos corrientes: la egiptomanía y la egiptología.
“Lo primero es que se viene una gran carrera de expediciones que buscan gabinetes de curiosidades y que intentan extraer cosas raras para instituciones, museos o colecciones particulares. La egiptomanía comienza por esa expedición.
“Pero después también surge la egiptología, que es el estudio formal y científico de todos esos monumentos”.


