El Jardín Botánico de la BUAP cumple 38 años como un espacio que, además de albergar la colección de encinos más importante del país, posee la acreditación internacional Nivel IV –el más alto– por su arboretum, una colección de 550 árboles vivos, debidamente identificados en una base de datos, sanos y bien cuidados por un curador científico.
En México, esta certificación, con vigencia hasta 2028, sólo le ha sido otorgada al Jardín Botánico de la BUAP.
Su colección de encinos reviste una importancia particular: no la tiene ningún jardín botánico mexicano, ni de Latinoamérica.
Se trata de 65 especies de encinos, de aproximadamente 300 que existen en el país. México es centro de origen de los encinos. Varias especies están amenazadas o en peligro de extinción.
Además ha sido acreditado por la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales como un Centro de Educación y Cultura Ambiental, con un programa referente a nivel nacional.
Al año, se imparten alrededor de 45 servicios educativos –talleres, cursos y visitas guiadas–, a diferentes grupos de usuarios, desde preescolares hasta estudiantes del nivel medio superior.
En 1984, el proyecto fue concebido por Maricela Rodríguez Acosta con la idea de crear un espacio representativo de los tipos de vegetación del estado de Puebla.
Hoy su flora crece sobre una extensión de 10.8 hectáreas, divididas en secciones. En su lago, que ocupa aproximadamente dos hectáreas, hay un islote que se ha convertido en reserva de aves, entre éstos el Pato Mexicano originario del norte de Estados Unidos y México.
Actualmente, el Herbario y Jardín Botánico de la BUAP tiene mil 355 especies representadas, algunas en peligro de extinción.
Hay 3 mil 650 individuos etiquetados, que conforman un importante acervo. Sobre esta riqueza arbórea anidan alrededor de 100 especies de aves, de las cuales habrá una guía de próxima publicación. Digitalizados tiene 65 mil 486 individuos herborizados.
El Jardín Botánico de la BUAP tiene la UMA 1 (Unidad de Manejo Ambiental), el listado de especies en peligro. Por ello, dispone de un banco de semillas para protegerlas, entre éstas la Furcraea macdougallii, conocida como “agave de pescadillo”, endémica de México, específicamente de Oaxaca y Puebla.


