Algunas licenciaturas presentan una recuperación de la inversión tan limitada que el gasto en colegiaturas particulares difícilmente se restituye con los ingresos laborales
Claudia Espinoza
Elegir una carrera universitaria es una decisión que define el futuro profesional de miles de jóvenes. En México, el Instituto Mexicano de la Competitividad (IMCO) señaló que un egresado universitario puede ganar hasta 81 % más que alguien con estudios de bachillerato.
Sin embargo, esa ventaja no se cumple en todos los casos: algunas licenciaturas y profesiones presentan un retorno de inversión (ROI) tan bajo que el gasto en colegiaturas privadas no se recupera con los ingresos laborales.
El IMCO identificó 10 carreras con menor rentabilidad económica en instituciones privadas.
Entre ellas destacan Mecánica, con un ROI de 4 % y costos cercanos al millón de pesos; Producción agrícola y ganadera, con
4.3 %; Administración turística y gastronomía, con 5 %.
También se ubican en esta lista Formación docente en preescolar, con 5.3 %; Medicina general, con 5.4 %; Comunicación y periodismo, con 6.1 %; Electricidad y generación de energía, con 6.1 %; Odontología, con 6.2 %; y Diseño industrial, también con 6.2 %.
La tendencia nacional muestra que el costo de estudiar en universidades privadas creció más rápido que los salarios promedio. Entre 2010 y 2025, el retorno de inversión en estas carreras cayó de niveles cercanos al 8 % a menos del 5 %, según los registros del IMCO.
El ROI no mide la vocación ni el impacto social de una carrera, sino la rentabilidad económica.
Este indicador se centra en la relación entre el costo de estudiar y los ingresos que el egresado obtiene en el mercado laboral.
El problema central es el desajuste entre costo y salario promedio: carreras con alta inversión privada pero con mercados laborales saturados o mal remunerados.
En Puebla, el fenómeno se replica con fuerza.
Las universidades privadas como la UPAEP, Ibero Puebla y UDLAP concentran la mayor oferta educativa en la zona metropolitana, con colegiaturas que superan los 400 mil pesos en carreras como Comunicación, Gastronomía o Diseño.
En contraste, la BUAP mantiene costos mucho más bajos, entre 15 mil y 30 mil pesos, lo que mejora el retorno de inversión de sus egresados.
Para José Luis Ramírez, economista de la UNAM, el problema no radica únicamente en el costo de las universidades privadas, sino en la estructura salarial del país.
El especialista agregó que el análisis del ROI debe servir como herramienta de planeación educativa y no como un criterio de exclusión vocacional.
“La educación pública sigue siendo el mecanismo más eficiente para reducir desigualdades. Pero también es necesario que las políticas laborales reconozcan el valor de las profesiones esenciales para el desarrollo social”, concluyó.


