NI CÓMO DEFENDERLO
La venta de ventiladores sin licitación y a sobreprecio que realizó el hijo del exgobernador poblano Manuel Bartlett Díaz resultó ser toda una bomba informativa, cuya secuela se ha dejado sentir al arranque de la semana con reacciones dignas de consideración, como la del director del IMSS, Zoé Robledo, quien pidió no polemizar en tiempos de emergencia, pues lo importante es que el equipo ya está instalado y funcionando.
Ahora se sabe que además de comercializar los aparatos en el IMSS, más otros cuyo contrato fue recién cancelado, también vendió equipo médico al ISSSTE y a la Defensa Nacional en similares condiciones y ante ello, el presidente López Obrador mandó a matar al mensajero al ironizar en contra de Claudio X. González, el empresario que financia a la organización Mexicanos contra la Corrupción que destapó la cloaca, además de asentar que hay medios que sólo buscan debilitar a su gobierno con bombardeo de mentiras.
Cabe destacar que el descarado conflicto de intereses del ahora director de la Comisión Federal de Electricidad no es reciente; sépase que desde hace tiempo aprovechó su influencia para gestionar a favor de sus hijo con varios gobiernos estatales y dependencias públicas la instalación de mobiliario urbano en parabuses con fines publicitarios, así que no debe sorprender el señalamiento de que Bartlett posee una fortuna 16 veces mayor a la que declaró ante la Función Pública, organismo que por cierto al momento no ha dicho “esta boca es mía”.
DIGNA LABOR
Quizá como nunca antes, este domingo fue muy desangelado el Día Mundial de la Libertad de Prensa, que por iniciativa de la UNESCO cada año se conmemora en todo el mundo desde hace 87 años.
No podía ser de otra manera cuando tan solo en el primer trimestre de este año, la organización Reporteros Sin Fronteras tiene documentado el asesinato de 10 periodistas y al menos otros 229 en la cárcel, en tanto que la Unión Europea advirtió este fin de semana sobre los reiterados ataques a los medios de comunicación en varios países “usando la pandemia del COVID-19 como coartada”.
Este mismo domingo, diversas organizaciones destacaron que México es uno de los países más peligrosos para los comunicadores: séptimo sitio mundial donde son asesinados con mayor impunidad. Y si a eso le sumamos el hostigamiento y la recriminación permanente del gobierno federal hacia los medios que no comulgan con la 4T, entonces queda claro que en realidad había pocos motivos para festejar.
A pesar de los riesgos y desafíos adicionales derivados de la crisis sanitaria, los periodistas de todo el mundo continúan con su trabajo informativo con alto espíritu de servicio social.


