Académicos exponen la necesidad de que se creen en Puebla centros de acopio accesibles y que se fortalezcan los sistemas de recolección diferenciada
Claudia Espinoza
El Organismo Operador del Servicio de Limpia (OOSL) de Puebla ha retirado 30 toneladas de desechos de ríos, barrancas y vasos reguladores desde octubre de 2024.
Sin embargo, el taponamiento del vaso regulador del Puente Negro el pasado 28 de junio –días
después de una limpieza a fondo– evidencia que el esfuerzo institucional es insuficiente frente a la persistente falta de conciencia ciudadana.
De octubre de 2024 a julio de 2026, el OOSL ha realizado 16 acciones de desazolve en distintos puntos de la capital.
Omar Rodríguez Corte, titular del organismo, destacó que el número de operativos preventivos desplegados en esta gestión supera lo hecho en años anteriores.
Sin embargo, el pasado 28 de junio, el vaso regulador del Puente Negro se desbordó tras dos horas de lluvia, situación que no ocurría desde hace una década. El sitio sufrió un taponamiento severo provocado por la acumulación de sillones arrojados de manera ilegal.
El Ejército Mexicano activó el Plan DN-III-E para auxiliar a las familias afectadas, y se habilitó el Dormitorio Municipal como albergue temporal.
Adriana Zárate Miranda, directora de Gestión de Riesgos en materia de Protección Civil del ayuntamiento de Puebla,advirtió que el periodo de mayor intensidad de lluvias se prevé para agosto y septiembre, por lo que exhortó a la ciudadanía a evitar tirar basura en la vía pública.
RESPONSABILIDAD SOCIAL
Especialistas y autoridades coinciden en que la solución al problema no puede recaer únicamente en las instituciones. La responsabilidad social y la educación ambiental desde los hogares y las escuelas son fundamentales para frenar el desecho clandestino.
Francisco Romero Levet, investigador de la BUAP, señala que la zona metropolitana de Puebla enfrenta graves rezagos en el manejo integral de residuos.
Explica que la solución incluye la necesidad de generar conciencia y de dotar a la ciudadanía de alternativas reales para deshacerse de sus desechos, a través de una cultura de separación y disposición adecuada.
Nancy Merary Jiménez Martínez, doctora en Estudios Urbanos y Ambientales, afirma que se requiere una política de Estado que incluya la creación de centros de acopio accesibles, el fortalecimiento de los sistemas de recolección diferenciada y la aplicación efectiva de sanciones a quienes incurran en el desecho ilegal.


