Mario Galeana
La idea se la sugirió Carlos Pimentel, un colega con el que había trabajado en otros proyectos. Pero no estaba convencido de que la animación, el arte que tantas satisfacciones le había dado en los últimos quince años, fuera la plataforma correcta para contar aquella historia. No quería que, entre el trazo de los dibujos y los efectos visuales, la gente terminara creyendo que se trataba de superhéroes.
No. Lo que el director Ricardo Arnaiz quería mostrar es que aquellos chicos habían hecho algo heroico, sí, pero que no eran semidioses.
Eran muchachos de carne y hueso que habían dado la vida, más que por una patria inasible, por sus amigos. Sin superlativos ni exageraciones, habían sido héroes. Y con eso bastaba.
Pero antes de retratar aquel mito nacional, Ricardo Arnaiz quiso saber si realmente habían existido. Si la historia de aquellos chicos era tan auténtica como la que contaban los libros de texto de primaria. Así que se sumergió en los archivos del Castillo de Chapultepec. Rastreó sus nombres y sus historias. Leyó los relatos de los sobrevivientes. Y con la suma de esa investigación, supo que habían existido. Que algunas cosas no eran exactas, como en todo mito, pero que los chicos habían sido reales.
El resultado de este trabajo de Ricardo Arnaiz es Héroes (2023), la película que reconstruye las hazañas de aquellos adolescentes convertidos en cadetes. No es el largometraje de una batalla épica, ni de una guerra de invasión, ni de un enfrentamiento político entre dos naciones. Es, más bien, la historia de una noche de supervivencia, un relato para conocer a los niños que defendieron el Castillo de Chapultepec el 13 de septiembre de 1847.
“Lo que hicimos fue basarnos en los documentos que encontramos y comprobar que todos esos personajes fueron reales; de hecho, tenemos actas que lo demuestran. La película retrata que estos niños se quedaron a luchar por sus hermanos y sus amigos, y creo que eso es lo más bonito, algo que puede hacer que los mexicanos nos sintamos orgullosos e identificados”, asegura Ricardo Arnaiz en entrevista telefónica desde Los Ángeles, California, donde promociona el estreno de la película.
Héroes se exhibirá por primera vez en los cines mexicanos a partir del 8 de septiembre y su estreno en las salas de Estados Unidos será el 15 de ese mismo mes.
La historia que el espectador podrá disfrutar no será exactamente la de los seis niños héroes del relato nacionalista. El lente está situado, más bien, en la historia de los niños anónimos que no alcanzaron un pie de página en el relato de la Historia.
“Si vas al Castillo de Chapultepec, es decir, al museo, hay unos obeliscos en donde están inscritos los nombres de los cadetes caídos que todos conocemos y de los sobrevivientes. Curiosamente, los cadetes que sobrevivieron, a pesar de que fueron muy sobresalientes, nadie habla de ellos”, sostiene el director.
Y enlista a algunos de ellos: José Cuéllar, un poeta, un dramaturgo y un cronista de los sucesos de aquella madrugada. “Muy poca gente lo conoce, pero fue gracias a él, a sus escritos, que sabemos lo que sucedió”.
También Santiago Hernández, un pintor y dibujante de caricatura política, quien se encargó de realizar los retratos de los niños héroes. Un personaje que en la película Héroes posee uno de los grandes arcos.
Y Andrés Mellado, un hábil francotirador que, pese a recibir un disparo, sobrevive. Y la lista podría seguir: “Miguel Miramón, que llegó a ser presidente de México y que sobrevivió esa madrugada. La cuestión es que, como la gente casi no los conoce, no sabemos si sobrevivirán o no al final de la película”.
¿Y Juan Escutia? “Él, efectivamente, no era un cadete del Colegio Militar”, dice Ricardo Arnaiz. “Venía del Batallón de San Blas, a cargo del general Xicoténcatl. El general fue quien murió envuelto en la bandera, recibieron varios balazos de frente. Juan Escutia fue parte de ese escuadrón. Pero en la película retomamos el momento en el que Juan Escutia llega al colegio, conoce a los niños y se convierte en una inspiración para ellos. Fue algo bonito y sorpresivo que la historia nos dio”.
Ahora, lo único que faltaba era ponerles rostro a todos esos nombres.
De la animación a la acción viva
Ricardo Arnaiz estudió Diseño Gráfico en la Universidad Iberoamericana de Puebla porque era la carrera que más se acercaba a lo que quería lograr: dirigir una película.
Recuerda que desde los siete años imaginaba que sus dibujos eran parte de un relato animado, como las caricaturas que veía en la televisión.
En el año 2000 fundó la compañía de animación digital Animex y siete años después consiguió lo que cualquier director mexicano desearía para su ópera prima: La leyenda de la nahuala, la primera película que dirigió y produjo al mismo tiempo, ganó el Ariel, una Diosa de Plata y se posicionó en el primer lugar en taquilla en los cines mexicanos.
Desde entonces, Animex ha hecho 30 películas y él mismo ha escrito, dirigido o producido –a veces las tres, al mismo tiempo– ocho películas de animación. Lo hizo cuando no había una industria establecida en México, y muchos años antes de que Guillermo del Toro, en plena ceremonia de los Óscar, proclamara la importancia de esta técnica dentro del cine.
Héroes es el primer proyecto en el que Arnaiz trabaja con las complejidades de la acción viva: desde la burocracia para grabar en las locaciones, hasta el ritmo que impone el día y sus cambios de luz.
“Una vez que has hecho películas, sea el formato que sea, sabes que lo más importante es contar una buena historia. Ya había tenido la oportunidad de trabajar con actores, grabando sus voces y dirigiéndolos para las escenas de las películas animadas. Pero sin duda esto es algo totalmente diferente. En lugar de dibujar lo que se te pegue la gana, aquí hay que buscar la locación perfecta. Los permisos, los horarios… fue algo increíble. Tanto así que ya estoy desarrollando mis siguientes dos proyectos de acción viva”, dice.
Para cuando llegó el momento de elegir el reparto de Héroes, Arnaiz tenía perfectamente claro cómo debían verse sus personajes. No escarbó demasiado en los antecedentes de los actores, y quizá eso se haya visto reflejado en la diversidad del elenco, que reúne a artistas reconocidos, hijos de personalidades de la farándula, actores de teatro e influencers.
“Elegí a los mejores 13 o 14 actores sin conocer su experiencia, sino por cómo los visualizaba. Hay un caso curioso que es el de Juan Escutia, interpretado por Tavo Betancourt, que era la voz de una plataforma llamada Badabun. Cuando estábamos grabando, me dijo que nunca había estudiado nada relacionado con el cine y yo me sorprendí, porque sin duda dio una de las mejores actuaciones de la película”, describe.
El elenco lo componen Plutarco Haza, Silverio Palacios, Gerardo Taracena, Ariel López Padilla y Mario Iván Martínez; en los roles protagónicos figuran hijos de artistas reconocidos como Matías Gruener (hijo de Susana Zabaleta), Paola Ramones (Adal Ramones), Melissa Ortega (Freddy Ortega), Natalia Coronado (Alex Syntek) y Patricio Zamora (Marisol del Olmo). Además del actor poblano de teatro Amancio Orta, “que nació para interpretar a un soldado del siglo XIX”, según el director.
La banda sonora de la película fue compuesta por Karim Bojalil, un artista poblano de 25 años al que Ricardo Arnaiz augura mucho éxito: “Grabamos con la Orquesta Sinfónica, con el coro de la BUAP y estoy seguro que estaremos nominados al Ariel y que podremos ganar”.
La filmación se realizó en menos de un mes en distintas locaciones de Puebla, Tlaxcala y Ciudad de México. Fue financiada de forma independiente, puesto que el consejo Fideicomiso para la Cineteca Nacional (Ficine) negó a la producción un fondo que le había prometido.
“Todas nuestras películas siempre cumplen con los requisitos que nos piden, pero esta vez no quisieron apoyarnos. No puedo quejarme de las personas del Imcine (Instituto Mexicano de Cinematografía), porque nos están apoyando nuevamente, pero la decisión del consejo de Ficine fue para mí un tema de mucho enojo y decepción. Cuando el consejo decide no aportar, lo menos que debes hacer es darte por vencido. Por eso conseguimos inversionistas con una gran visión”, asegura.
Ahora, a unos cuantos meses de que la película se estrene en los cines de México y Estados Unidos, Ricardo Arnaiz trabaja en su promoción y difusión.
“Creo que es muy importante que los mexicanos vayamos a ver esta película, que no sólo abarrotemos las salas cuando se trata de superhéroes que actúan en producciones de 300 millones de dólares. Es bueno saber que una película, con un presupuesto módico, puede hacer que nos llene el corazón”, concluye.
¿En qué lugares de Puebla se filmó Héroes?
- Edificio Carolino
- Biblioteca Lafragua
- Preparatoria Zapata
- Fuertes de Loreto y Guadalupe
SOBRE EL DIRECTOR
- Pionero de la animación en México
- En el 2000 funda Animex, compañía de animación
- Su ópera prima, La leyenda de la nahuala (2007), recibe la Diosa de Plata y el Ariel como Mejor Película de Animación.
- Su segunda película es Nikté (2009)
- 2011: produce La revolución de Juan Escopeta, película
- 2015: produce Selección canina, de Carlos Pimentel y Nathan Sifuentes
- 2011: escribe La leyenda de la Llorona, que dirigió Alberto Rodríguez
- 2014: escribe La leyenda de las momias de Guanajuato, para Alberto Rodríguez
- 2016: lanza El Americano, codirigida junto a Mike Kunkel, animador de Disney
- 2019: dirige Las leyendas… el origen
- 2020: graba un documental sobre el astronauta Rodolfo Neri Vela, con quien mantuvo una amistad epistolar durante su niñez






