Lo iniciaron Héctor e Isabel y hoy, 18 años después, se ha consolidado como proyecto comunitario dedicado a la gente de este barrio, en la falda del Cerro de Guadalupe
Mario Galeana
Héctor Jiménez y su madre, Isabel Vázquez, solían ver películas mexicanas en la sala de su casa, en el barrio de Xonaca.
Una tarde, él le preguntó si alguna vez había ido al cine y ella respondió que no.
Pero no había hecho falta.
En su pueblo natal, un hombre proyectaba películas con sus propios recursos. Las butacas eran vigas sostenidas con bloques de concreto y el proyector aterrizaba en una humilde tela blanca, en donde Isabel miraba a El Santo luchar contra las momias y a Capulina hacer alguna graciosada. Para ella, el cine había sido eso.
La anécdota inspiró a Héctor Jiménez Vázquez para fundar El Callejón del Gañán en 2015, un centro cultural en las intrincadas calles de Xonaca –a las faldas del cerro de Guadalupe, coronado por el fuerte del mismo nombre–, donde exhiben cine hecho en México, se imparten talleres de lectura y se practica música a cargo de una orquesta integrada por infancias.
El proyecto toma el nombre de Gañán, un perro que acompañó a Héctor Jiménez a lo largo de 13 años, como un homenaje a los vínculos de convivencia y afecto entre especies.
El callejón, por el trazo irregular de las calles del barrio y el inmueble en el que se encuentra el centro, que fue donado por Isabel Vázquez y que tiene la forma de un pasadizo.
Al principio, la iniciativa estuvo centrada exclusivamente en exhibir películas.
“Tuvimos el propósito de difundir el cine como herramienta de sensibilización y fortalecimiento comunitario. Desde entonces, las niñas y los niños se convirtieron en el público principal y así se ha mantenido hasta ahora”, explica Héctor.
Pero, con el paso del tiempo, El Callejón del Gañán se convirtió en un punto de encuentro entre los vecinos de Xonaca.
Hubo que ampliar las actividades para los niños.
Así, tejieron alianzas con músicos, con el Consejo Puebla de Lectura, y consiguieron extender la oferta cultural.
“Comenzamos esta vinculación en 2017, convirtiendo los puntos de lectura en bibliotecas ciudadanas.
“Ahora nuestro compromiso es fortalecer las capacidades de gestión comunitaria y cultural de estos espacios, que hacen más vigoroso el tejido social que ha sido vulnerado por violencias, discriminación e indiferencias”, abunda Rosario Juárez Martínez, directora del Consejo Puebla de Lectura.
El Callejón del Gañán fue uno de los proyectos financiados por el Programa de Fomento al Cine Mexicano (Focine) este año.
Al ser elegido entre los que mejores resultados ha tenido, recibió un fondo de 295 mil 219 pesos para realizar trabajos y acondicionar una sala de exhibición cinematográfica.
Con estos recursos, los integrantes del proyecto comunitario nivelaron el terreno del espacio y adquirieron un proyector, un marco para lienzo de proyección, un sistema de audio y una máquina de palomitas.
“Nunca habíamos recibido ningún tipo de financiamiento federal, pero el Focine permite apoyar no sólo a asociaciones civiles, sino grupos de trabajo para barrios.
“Como vivimos en un cerro y los niveles del suelo eran distintos, usamos los recursos para adaptar el terreno y mejorar las exhibiciones.
“Lo que queremos es ser un canal de salida para el cine mexicano, y para que las personas vean proyectadas historias que pueden ser parte de sus realidades”, detalla Héctor.
Con el inmueble reacondicionado, el proyecto reinauguró su sala bajo el nombre de Cine Callejón el pasado sábado.
Las actividades comenzaron a las 12 del día con un taller sobre la historia de cine impartido por el Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica.
Después se realizó un taller de fotografía a cargo del Consejo Puebla de Lectura y se exhibió la película Ana y Bruno, en colaboración con Cine para Imaginar, una iniciativa que adapta las películas para que sean accesibles para personas sordas o con discapacidad visual.
“Todo este proyecto nació como un sueño de la comunidad y para la comunidad”, resume Héctor.
“Tiene la ambición de seguir siendo un punto de encuentro entre los vecinos, de generar otra vez lazos de confianza. No hay conclusiones definitivas o respuestas correctas, pero se trata de buscar alternativas, de seguir cuestionándonos”.


