Es 1926 y la bicicleta se ha convertido no sólo en un medio de transporte, también en un estilo de vida que incluye competencias y, claro, moda “escandalosa”.
Durante las décadas de los 20 y 30 del siglo pasado florecen los clubes de ciclismo, con ello los participantes comienzan a hacer carreras, pero pedalear con un pantalón al que había que ponerle ligas a la altura de los tobillos, con zapatos (no había tenis) y la clásica boina no era nada práctico.
En la foto, tres ciclistas se atreven a romper las formas. Con short, suéter y los calcetines abajo se alistan para la carrera, ante la mirada de niños y adultos. Ni una mujer está presente para verlos… no sería apropiado.
Hoy, 95 años después, vale preguntar: ¿qué pensarían aquellos espectadores si vieran los trajes de competencia actuales?
Deporte y moda, evolución compartida.
Foto: Mediateca INAH


