El Museo Amparo presenta la exposición “Helen Escobedo: Ambientes totales”, una revisión del trabajo de la emblemática artista y gestora cultural (1934-2010) en el periodo comprendido entre 1968 y 2010.
La muestra toma como punto de partida su trabajo en instalación efímera, una práctica en la que fue pionera en México y que desarrolló a través de crecientes experimentos espaciales ubicados entre la escultura, la arquitectura y el diseño.
Estos enfoques buscaban enfatizar la relación entre la persona y el espacio en todas sus acepciones contextuales, más allá del objeto escultórico como fuente de contemplación estética.
La exposición es organizada por la Secretaría de Cultura del Gobierno de México y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (Inbal), a través del Laboratorio Arte Alameda (LAA), recinto integrante de la Red de Museos Inbal.
Es una colaboración interinstitucional con el Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey (Marco), el Fondo Artístico de Helen Escobedo, el Museo Cabañas y el Museo Amparo, que es la cuarta sede de la muestra.
Se compone de más de 100 piezas en tres ejes principales: instalaciones, pinturas, esculturas, obras gráficas, documentos y fotografías.
Entre éstas se encuentran la recreación de dos instalaciones mayores realizadas por Helen Escobedo: “Moda Papalotera” (2001, 2010) y “Los mojados “(2005, 2010).
La curaduría fue realizada por Lucía Sanromán y Paloma Gómez Puente, curadora asistente.
La influencia de Helen Escobedo en el ámbito cultural y museístico de México es notable.

Sus gestiones destacan por una preocupación constante por la renovación de las formas de entender y relacionarse con los museos, esto derivó de su propia experimentación artística, donde se percibe el constante cuestionamiento sobre la escultura y su relación con el espacio.
Estas obras evidencian la evolución de los intereses formales y sociales de Escobedo en la instalación que le ayudó a delinear la trayectoria de una práctica diversa y cada vez más comprometida políticamente.
El trabajo de reconstrucción museográfica permite experimentar de nuevo su obra temporal, la cual sigue siendo relevante en un mundo donde persisten las crisis globales que la artista denunció.
Helen Escobedo concebía el arte como una “ambientación total”, término que utilizó para referirse a sus obras directamente habitables y que alude a su exploración de la estética como una experiencia integral.
Para ella el arte fue siempre un encuentro vivo, activado por la presencia de los espectadores.
Sus significados y contenidos incluyen vivencias abstractas detonadas por la dinámica entre la geometría pura y su contexto, así como aquellas derivadas de la apropiación del entorno urbano, la cotidianidad, el caos, la suciedad y el sentido del humor.
El trabajo de la artista se enfocó tanto en aspectos minúsculos como monumentales del espacio de la actividad humana, encontrando elementos dignos de ser vividos como arte.
Su obra prefigura el interés actual por el arte relacional, en el cual la obra se ofrece como un catalizador de experiencias colectivas y compartidas, notando que “el valor de una construcción reside en las posibilidades que ofrece para crear un ambiente de situaciones humanas”.
La exposición estará disponible en la sala de exposiciones temporales del Museo Amparo hasta el 20 de enero del próximo año.
De acuerdo con los representantes del Museo Amparo, el objetivo es que los poblanos puedan acudir y disfrutar de la obra artística de Helen, durante lo que resta del año.


