Por: Dulce Liz Moreno
Pueden ser personas fallecidas cuando el antiguo Colegio jesuita de San Javier fue empleado como cuartel de caballería, de 1796 a 1829, indica José Antonio Terán Bonilla en su estudio sobre los fuertes habilitados en Puebla durante la Intervención Francesa.
O puede tratarse de gente que hacia 1860 enfermó y murió de cólera morbus o fiebre amarilla o tifo o paludismo, epidemias que Magdalena Martínez Guzmán llama “cuatro jinetes del apocalipsis cabalgando sobre Puebla” en esa, la época en que el templo fue hecho hospital.
Por esas dos marcas históricas, los expertos arqueólogos, historiadores e investigadores del INAH, que hallaron al menos 20 esqueletos bajo el templo que se encuentra en la 13 Sur y Avenida Reforma, estudiarán a fondo los restos, incluso con un laboratorio dentro del lugar, a fin de tener luz sobre las causas de muerte de esas personas.

En forma preliminar, una bala constituye el indicio más fuerte de que se trata de decesos ocurridos durante la Intervención Francesa.
Ese episodio tuvo en Puebla dos momentos cumbre: la batalla del 5 de Mayo de 1862 y el llamado sitio de Puebla, ocurrido un año después, con combates prolongados por 62 días.
La bala fue encontrada en el mismo lugar donde un hueso ilíaco de la cadera de un varón muestra una perforación redonda de diámetro exacto con el proyectil, dijeron los expertos.
Al inicio del sitio de Puebla, el 16 de marzo de 1863, los soldados franceses se ocuparon de hacer un cerco y accesos en zig zag hacia el llamado Fuerte de Iturbide: todo el conjunto arquitectónico del templo y convento de San Javier y la penitenciaría construida detrás.
Eso lo indica el Diario del sitio de Puebla de Carlos Casarín.
Agrega que el 24 de marzo, los invasores atacaron lugares cercanos al Fuerte de Iturbide y la noche del 26 arremetieron contra él, desde las trincheras construidas. Un segundo embate fue el 28, la primera toma importante en el combate.
La mitad del conjunto de edificios quedó destruida.
Conjunción de datos
Desde enero, el INAH realiza los estudios arqueológicos e históricos en el templo de San Javier.
En un comunicado, la institución indicó que los primeros análisis del equipo multidisciplinario que trabaja en el sitio refiere que los 20 esqueletos encontrados pertenecen a personas adultas, no mayores de 25 años.
En los primeros seis estudiados, cinco son de varones y uno de mujer, indicó el antropólogo físico Zaid Lagunas Rodríguez.

HUESOS, BOTONES, ACCESORIOS Y UNA BALAAlrededor de los restos humanos fueron hallados materiales y objetos que remiten al siglo XIX, cuando la ciudad de Puebla fue azotada por cuatro pestes y por el sitio que duró 62 días. Arriba, hueso ilíaco perforado por bala
Un depósito, añadió el INAH, contiene restos de individuos menores de 15 años. Una de las hipótesis construida por los investigadores es que “existiera un altar dedicado a un santo vinculado con la niñez”.
Bajo uno de los pilares del templo fueron ubicados algunos entierros.
El historiador Joel Peña Espinosa explicó que a menudo, las personas benefactoras de un templo pedían ser enterradas debajo de los pilares para que, simbólicamente, continuaran sosteniendo los templos.
Se encontraron diversos materiales: suelas de zapatos, botones de ropa y una cruz de metal para usarse como collar, quizá por mujeres.




