Óscar Amitt, originario de Tecamachalco, pasó de no tener relación con el Puebla a convertirse en uno de sus aficionados más apasionados y en un coleccionista con 73 playeras del equipo.
Su historia con La Franja comenzó en la adolescencia, cuando una amiga le compartió su amor por el club.
Su fanatismo nació en 2004, cuando comenzó a seguir los partidos por radio desde la azotea de su casa. Un año después, cumplió su sueño de asistir al Estadio Cuauhtémoc gracias a su tía, lo que marcó el inicio de una vida dedicada al equipo poblano, incluso viajando tres horas desde su municipio para verlo jugar.
Con el paso del tiempo, y ya viviendo en la capital, su pasión lo llevó a coleccionar jerseys. En 2016, formalizó su afición tras enamorarse del uniforme que el club usó en la Copa Libertadores contra Racing. Desde entonces, ha reunido más de 120 camisetas, tratándolas con el mismo cuidado que una obra de arte.
Entre sus tesoros destacan su primera playera, una Atlética blanca con franjas azules, y la de la Libertadores 2016. También posee un jersey histórico de la “franja naranja” de 1996.
Su objetivo más ambicioso es conseguir la playera Pony del campeonísimo Puebla de la temporada 1989-1990.
Hoy, Amitt sueña con abrir un museo dedicado al club para compartir su colección con otros aficionados.


