Efrén Santos es uno de los mejores ciclistas de ruta de México, pero eso pocos lo saben en el país, pues su mayor reconocimiento lo tiene en el extranjero, en donde ha puesto en alto el nombre de Puebla y el de San Felipe Teotlalcingo, el municipio del que es oriundo.
Con 29 años de edad, ha estado arriba de una bicicleta prácticamente toda su vida, pues gran parte de su familia se ha dedicado a este deporte de alta exigencia el cual le ha entregado las mejores experiencias, pero también los tragos más amargos.
La ganadería y el campo igualmente son parte de su vida y forma de sustento, pero su pasión es pedalear, y si bien por ahora no pudo obtener boleto para Tokio, su sueño más grande es clasificarse a unos Juegos Olímpicos.
SU MAMÁ NO QUERÍA QUE FUERA CICLISTA
Desde su casa en Teotlalcingo, Efrén platicó con Crónica Puebla sobre sus inicios en el ciclismo en el que fue impulsado por su familia.
“Viene de familia (el gusto), algunos tíos lo practicaron a nivel regional y un primo también lo hizo, pero mi papá fue uno de los principales apoyos para iniciar en este deporte que no es fácil, es un deporte de riesgo, y como sucede en todo momento, la mamá es la que no está de acuerdo, pero ahí fue mi papá el que me dio su apoyo para poder seguir en el deporte también para convencer a mi mamá”, dijo.
Fue a los 16 años cuando dejó de ser un juego y ya lo tomó con mayor seriedad, por lo que empezó a practicar de forma asidua.
“Me metí de lleno al ciclismo, cuando estaba en el primer semestre de bachiller y mi papá me llevaba a las competencias, en traba a torneos locales o regionales, rodadas de fiestas patronales y fue así cómo me entró el gusanito por competir”, recordó.
HA TENIDO QUE SUPERAR DUROS MOMENTOS
Sus buenos resultados en las competencias recreativas a las que acudía lo hicieron convencerse de llevar el ciclismo a un nivel más alto, por lo que se involucró en selectivos estatales para poder representar a Puebla a nivel nacional.
“Cuando vi que las competencias las ganaba con cierta facilidad, busqué otro nivel, más competitivas y comencé a participar dentro en Puebla, donde hacían el selectivo para selecciones nacionales”, apuntó.
En sus primeros años como ciclista, la vida le puso pruebas de las que tuvo que salir adelante, como en 2010, cuando a una semana de participar en su primera Olimpiada Nacional, lo asaltaron en una carretera en Huejotzingo.
“Hice todo el proceso para participar en las Olimpiadas Nacionales de 2010, pero ocho días antes de la competencia me asaltaron, me quitaron mi bicicleta y no pude competir. Me la quitaron por San Andrés Calpan, por Cuatro Caminos, tomé el crucero con sentido a Huejotzingo y ahí se me acercó una camioneta y me tiró, se bajaron con las pistolas y me la quitaron”.
“Habíamos hecho el esfuerzo de adquirir la bicicleta para la Olimpiada porque sabíamos que podíamos hacer un buen papel, pero en ese momento avisé a la Asociación que me habían quitado la bicicleta y tomaron la decisión de dejarme fuera del selectivo”, precisó.
Este trago amargo lo tuvo alejado de la ruta por varias semanas por el temor de volver a ser asaltado, pero sus seres queridos se encargaron de motivarlo. “Fueron como dos meses de estar con el miedo de salir a carretera, se me acercaba una camioneta y sentía que me iban a quitar otra vez mi bicicleta, pero con ayuda de mis papás, de uno de mis hermanos que me ha acompañado siempre y platicando con amigos me dijeron que era parte del ciclismo y gracias a eso poco a poco tratamos de sacarnos eso de la cabeza y regresé, pero a partir de ahí empezamos a tener roces con la asociación y ya no volví a participar en copas ni nada con Puebla”, señaló.
Sin embargo, no fue el único escollo que tuvo que superar pues apenas un año después, otra vez el ciclismo lo puso en jaque porque en lo que fue la última edición de la Vuelta a Puebla, mientras se mantenía entre los líderes sufrió un accidente que lo dejó fuera.
“Después del asalto nos mantuvimos compitiendo a nivel lo cal y el siguiente año tuvimos la última edición de la Vuelta Puebla que fue en 2011, y ahí me tocó vivir otra parte dura porque me accidenté, iba bien colocado en la clasificación general, pero me caí de la bicicleta porque brinqué un tope y bajado se me salió la llanta delantera, al mecánico se le olvidó apretar el ring delantero y al brincarlo se me salió, me fui de frente y recuerdo que no quedé inconsciente, pero la gente dice que sí, fue difícil porque ya habíamos superado el no ir a las Olimpiadas y lo de la bicicleta y al año siguiente me pasa eso, había que volverse a recuperar más en lo moral que físicamente”, comentó.
COSTA RICA Y CANADÁ, SUS MEJORES TRIUNFOS
Después de las malas experiencias, llegaron los momentos dulces, pues en 2013 se unió al equipo Arenas de Tlaxcala con el que dio el paso al profesionalismo, ya que se convirtió en su pase a eventos nacionales e internacionales.
“En Tlaxcala me brindaron ese apoyo para poder estar en competencias no solo en Puebla sino que en otros estados, de ahí empezamos a dedicar más tiempo al entrenamiento porque antes era entrenar y estudio, ayudar a la casa, el negocio familiar y de ahí nos empezamos a enfocar en el entrenamiento ya que sabíamos que estábamos en una edad para destacar no solo en México sino que en el extranjero”, destacó.
Su crecimiento fue tal que en 2016 participó en la Vuelta a Costa Rica, uno de las competencias del rubro más destacadas en Norteamérica.
“Una de mis triunfos más destacados ha sido en Costa Rica por el nivel de ciclismo que se vive ahí, la topografía y las condiciones del clima que son muy difíciles. El primer año fue en 2016 y pude terminar la competencia, al año siguiente supe que podía regresar, me preparé bien y terminé en segundo lugar general, por eso me gusta esa competencia, me preparo para cada año para ir a competir”, dijo.
Esto además llamó la atención del equipo Canel’s, uno de los mejores de México, al que se incorporó en ese mismo 2017. Con ese respaldo, se animó a abrir sus horizontes y compitió en Estados Unidos, Chile, El Salvador y repitió en Costa Rica, aunque uno de sus momentos más valiosos se dio en 2019 en Canadá en el Gran Prix de Saguenay, donde se alzó con una victoria.
“En Canadá ya llevábamos dos años participado ahí, ya el tercero decidimos que teníamos que intentar algo diferente, siempre había tocado ir apoyando a los compañeros que iban líderes en el equipo y estuvimos pendientes de estar en la fuga, de estar bien físicamente en la etapa para tener buen remate y gracias a dios se dio un triunfo, creo que pocos son los mexicanos que ha podido estar en Canadá y destacar”, declaró.
ECUADOR, EL DESAFÍO MÁS GRANDE
El pedalista poblano también se vio afectado por la pandemia, pues muchas carreras en las que iba a participar se cancelaron, aunque como ha sido una costumbre para él, ante la dificultad, aparece su mejor versión. En noviembre del 2020 fue parte de La Vuelta a Ecuador, una de las contiendas más difíciles para los ciclistas en el continente.
“Fue una carrera bonita, era la primera vez que iba a ese país, competimos en toda las etapas con una altitud entre 2 mil 800 y 3 mil 200 metros sobre el nivel del mar, era algo a lo que no estábamos acostumbrados, además había frío y me tocó apoyar al líder del equipo, siempre que apoyamos un líder no tenemos tanto chance de figurar, pero en ocasiones nos da la oportunidad de mostrarnos y no solo estar en segundo plano y se dio ahí, era la última etapa y el que venía de líder no tenía buen resultado y yo estaba cerca, decidimos intentarlo de salida, tuvimos que intentarlo contra uno de los mejores ciclistas de Ecuador y al final lo logramos”, rememoró.
TIENE EL SUEÑO OLÍMPICO
Los sueños le dan sentido a la vida y para Efrén hay uno que quiere volver realidad, el convertirse en olímpico. Para Tokio 2020 lo intentó en el Nacional de Ciclismo que se llevó a cabo en Aguascalientes hace unas semanas, pero le pasó factura todo el trajín que ha acumulado.
Sin embargo, esto no inhibe sus ganas de representar a México en la máxima justa deportiva, por lo que ya tiene en mente sus siguientes competencias en el año para mantenerse en forma y luego volver a intentar ser parte del proceso olímpico rumbo a París 2024.
“Como ciclistas soñamos con ser un atleta olímpico e íbamos con esa ilusión al Nacional, pero venía con un trajín importante, había tenido una temporada de mucha carga, intentamos retomar el nivel, pero no fue posible, el cuerpo no mantiene ese nivel que queremos y sobre todo porque era una competencia importante, sabíamos que no estábamos en un buen nivel, pero tratamos de hacerlo de la mejor manera posible, al final una falla mecánica me dejó fuera de pelear la plaza, pero desde ahorita ya estamos planeando lo que sigue, en agosto y septiembre voy a competir en Estados Unidos, primero una carrera en Kansas y de ahí compito en el Tour de Guila en Nuevo México, y a fin de año regreso otra vez a la Vuelta a Ecuador, también en Guatemala y Costa Rica, entonces de aquí a diciembre tenemos cinco vueltas y de ahí no sabemos el año que viene, pero quiero estar de nuevo en el ciclo olímpico y seguir con la mentalidad positiva de que el siguiente se podrá dar”, explicó.
“AQUÍ, EN MÉXICO, NI ME CONOCEN”
Para Efrén el ciclismo es un deporte bonito, pero duro, porque para empezar se necesita una buena inversión para poder practicarlo, pero también porque requiere una gran condición física si es que se quiere llegar a ser profesional.
“En lo personal creo que es un bonito deporte, así como hay gustos por otros deportes, el ciclismo tiene lo suyo, aunque aquí el detalle es que se necesita de más equipamiento como el casco y la bicicleta de ruta, y ahora a raíz de la COVID-19 el ciclismo creció mucho como turismo, no como competencia, yo calculo que de 10 personas ocho lo practican, ya saben del dolor que se siente, imagínate que nosotros que pasamos mil kilómetros montados en la bicicleta en 10 etapas; es algo bonito, pero duro, siempre vivimos cansados, con dolor, pero eso mismo nos motiva a ganar”, destacó.
Pero otra de las dificultades que presenta la bicicleta es su casi nula difusión en el estado y en el país, algo que ha provocado que a pesar de sus grandes resultados, el poblano pase desapercibido en su propia tierra.
“Otra de las cosas bonitas es que la gente te reconozca en otros países, que sepa quién soy yo porque aquí en México ni me conocen, en otros países me conocen más, me tienen mejor considerado, como uno de los que siempre pelea en las vueltas, por lo mismo de los resultados que he tenido en Costa Rica por ejemplo donde la gente me conoce más”, reconoció.
EL CAMPO Y LA GANADERÍA, SUS OTRAS ACTIVIDADES
Efrén Santos Moreno es un pedalista poblano reconocido a nivel internacional, considerado uno de los mejores ciclistas de ruta del país, pero cuando se baja de la bicicleta y regresa a su casa en San Felipe Teotlalcingo, se quita el casco y afronta la otra faceta de su vida.
“Mi familia tiene un negocio de ganadería y del campo, ese ha sido el sustento para mis siete hermanos y yo, eso es lo que nos ha ayudado a salir adelante, a que seamos alguien en la vida, por ejemplo mi hermana es maestra de preescolar, la segunda es licenciada en enfermería, todos tenemos un buen estudio, yo afortunadamente me incliné por el ciclismo que por el estudio aunque se me daba bien, desde pequeñitos siempre apoyamos a nuestro papá, solo somos dos hombre y ahora que tengo familia ya pensamos más a futuro y nos vamos enrollando en el tema”, apuntó.




