Por: Daniel Aguilar/ Twitter: @Danny_aguilarm
2, 2 y 2
Inicia el conteo regresivo para que llegue lo más anhelado para los fanáticos de la pelota caliente, la tierra prometida de la postemporada donde, como diría Dani Ortiz, se separan los niños de los hombres.
La realidad es que Pericos inicia un camino en el que, si bien el objetivo es la postemporada, no pueden empezar a visualizar algo que no tienen en manos; aunque van a calificar seis equipos de cada zona, la opción de hacerlo como quinto o sexto no debería de ser una aspiración para un equipo que ha malacostumbrado a su afición.
Las cosas deben decirse como son: a la novena verde hay que exigirle cómo hay que exigirle. Los Emplumados no son un equipo de relleno para completar la Zona Sur, son un equipo que en los últimos años ha dado la cara por el estado, pero que hoy está irreconocible y no es tiempo de señalar, aunque la cabeza de Carlos Gastélum ya rodó, esa decisión no está sujeta a que entregue resultados en un tiempo determinado.
Los Pericos deben de buscar las victorias de manera inmediata, porque el beisbol es elegante y caprichoso y no te va a esperar. Podríamos evitar escenarios o pretextos que desconozco, no quiero señalar si es un asunto de presupuesto o incluso de actitud desde el club house.
La afición lo sabe, el relevo es la parte que más adolece en el roster de Pericos y cada que vuelve a fallar las gradas del Nido Verde se manifiestan con abucheos. Habrá quien diga que el fanático no está para exigir y otros más dirán que el haber comprado un boleto les da el derecho de exigir, en cualquiera de los casos hoy los verdes no están aspirando absolutamente a nada. Lo dijo el gran Yogi Berra: “Esto no se acaba hasta que se acaba”.
Y todavía quedan juegos, será, entonces, hasta los primeros días de agosto cuando nos demos cuenta si la Novena Verde pudo o no superar sus propios obstáculos. Si el enemigo está en casa, ya serán ellos quienes se encarguen de lavar la ropa sucia, no es un asunto de –insisto– señalar culpables, sino de trabajar para entregar los resultados ya.
Muy similar a la situación de México en Juegos Olímpicos, de nada te va a servir obtener la versión de quién tiene o no la razón, quién es el villano de la película. Esto sigue avanzando y cada que el umpire llama a juego.
Enfrente tendrás a una novena que no importa quién seas tú, te va a querer quitar el triunfo y, sí, Pericos ha dejado de ser imbatible en Puebla. Para los fanáticos es fácil decir que el equipo está en una mala racha, misma que también puede estar presupuestada, pero no, esta fanaticada está malacostumbrada y sólo le va a exigir a los Pericos los playoffs y de no triunfar en ellos lo mínimo que pueden hacer es caer con la cara al Sol, sabiendo que el equipo puso sus plumas para emprender el vuelo muy alto, pero tristemente no se logró.
Sólo que olvidamos un pequeño detalle: la esencia y la suerte del campeón viajaron al norte del país. Los Pericos de Puebla tuvieron un cambio importante hace unos años. Nuevamente tenemos que hacernos a la idea de que quienes toman las decisiones ya no son los mismos. Hoy, todo está en manos de la parte deportiva que lleva Alfonso López; confío en que sus movimientos le darán a los emplumados un equipo para competir.
Pero los fanáticos siguen añorando las temporadas ganadoras, cuando (les guste o no) Gerardo Benavides estuvo al frente y entregó el título, cuestionado o como quieran verlo, ahí está la Copa Zaachila, revisen los registros de Liga Mexicana y al final la realidad es una: al César lo que es del César.
Y bajo este esquema, los Pericos inician el cierre de temporada con una batalla por día, como ellos lo han manejado juego a juego, la novena verde tiene que ganarse su pase a los playoffs, de ahí competir y si se cae que sea con la cara al Sol, pero con el relevo y la apatía que ha mostrado este equipo no irá a playoffs. Al tiempo.


