Muchas historias se han escrito sobre la inauguración del estadio Cuauhtémoc, pero poco se sabe del autor del primer gol en la historia de este inmueble, el paraguayo Marcos Herminio Candía, quien anotó el 1 a 0 del amistoso en el que América goleó al Puebla por 7 a 1, y quien tiene una historia peculiar después de ese tanto, llegando incluso a convertirse en cantante y peluquero por más de 30 años.
Desde las 5:30 de la mañana de ese domingo 6 de octubre de 1968, se hicieron filas afuera de la entonces novedosa construcción que había sido diseñada por el afamado arquitecto Pedro Ramírez, y que estuvo financiada en gran parte por la cervecera Cuauhtémoc-Moctezuma, por lo que de ahí tomó el nombre.
Fabián y José Luis Vivanco Salas fueron los primeros en poder entrar al recinto tras varias horas formados, y a las 12 del día, con las gradas llenas pudieron disfrutar de la doble cartelera con la que se llevó a cabo la inauguración, el Puebla contra América y el México contra Checoslovaquia.
Una Franja que deambulaba en Segunda División desde 1964 se enfrentó a unas Águilas que se comenzaban a erigir como de los clubes más importantes del país, y el resultado fue un anecdótico 7 a 1 a favor de los azulcremas.
Pero uno de los momentos más trascendentales fue el primer gol, la primera vez que se gritó en el Cuauhtémoc la mayor emoción que tiene el deporte, y fue gracias al paraguayo Marcos Candía, que había llegado como refuerzo de lujo a las Águilas, y que apenas al minuto 3 estrenó las redes poblanas.
UNO DE LOS PEORES EXTRANJEROS
Unos días antes de convertirse en inmortal en el Cuauhtémoc, Candía llegó a México para enrolarse con el América.
Sin embargo, durante la temporada que estuvo con los azulcremas su pólvora se mojó y de los goles más trascendentales que hizo fue justamente el de ese amistoso en Puebla, por lo que con el pasar de los años es parte de diferentes listas negras de los refuerzos que han llegado al conjunto de Coapa en su historia.
CANTANTE Y PELUQUERO
“Desde chico papá me aconsejó que tuviera otra profesión, porque el futbol no duraría toda la vida, y opté por la peluquería y mi inseparable guitarra”, dijo hace algunos años en una entrevista en Paraguay.
Por ende, luego de colgar los botines, abrió Play Boy, su peluquería ubicada en la ciudad de Asunción en la que estuvo trabajando por 33 años ejerciendo un oficio que ya hacía desde que era jugador, porque a sus compañeros de equipo también les cortaba el pelo.
“Cuando jugaba en Nacional les cortaba el pelo a los muchachos del club, pero me costaba cobrarles a los muchachos, especialmente a los más veteranos, pues eran muy escurridizos”, relató el propio Candía.
Y quienes lo conocen cuentan que cuando no estaba en su peluquería, estaba tocando su guitarra acompañando sus requintos con su potente voz, porque además de ser el primer anotador en la historia del Cuauhtémoc, y de cortar el pelo, también era bohemio.


