El triunfo de los Halcones de la Universidad Interamericana tuvo un valor especial, no solo por el marcador final de 82-88 sobre los Leones de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), sino por el contexto en el que se consiguió.
Ganar como visitante en el Polideportivo Anáhuac Querétaro, una de las canchas más complicadas del circuito, representó un verdadero golpe de autoridad y un impulso anímico clave para el conjunto dirigido por el coach Manuel Ordaz.
Los Leones, conocidos por su intensidad defensiva y el empuje constante de su afición, suelen imponer condiciones en casa, pero esta vez se encontraron con unos Halcones concentrados, disciplinados y con un alto nivel de ejecución en ambos costados de la duela.
El cuadro de la Inter supo manejar los momentos de presión, resistir los embates locales y cerrar el encuentro con temple, sellando así una victoria que puede marcar un punto de inflexión en su campaña.
Con este resultado, los Halcones equilibraron su marca en tres ganados y tres perdidos, reflejo de la regularidad que el equipo empieza a consolidar tras un inicio de temporada irregular.
El plantel mostró fortaleza mental para sobreponerse a escenarios adversos.


