En Línea Deportiva
Pepe Hanan
Lo que se vivió con la Selección Mexicana de Futbol el sábado por la noche en el Estadio Cuauhtémoc terminó por ser un partido decepcionante, dejando un mal sabor de boca.
Independientemente del empate a dos goles, los dirigidos por Javier Aguirre evidenciaron el pésimo momento que vive el futbol mexicano desde hace algunos años.
Tanto se ha dicho y opinado que ya me parece irrelevante meter el dedo en la llaga; todos sabemos, a estas alturas, cuáles son los males que aquejan a nuestro balompié.
En cuanto a lo que se vivió en los alrededores y al interior del Cuauhtémoc, fue, hasta cierto punto, raro.
Se dijo tanto que los boletos no se vendían, que a pesar de las promociones la gente no mostraba interés, que resultó cierto.
Hubo boletos al 2×1 para abonados, los cuales son una inmensa minoría en el estadio dos veces mundialista.
También estuvo la promoción en la que, si comprabas boleto para el Puebla vs. Cruz Azul, entrabas gratis al de la
selección.
Además de todos los boletos que se regalaron en varios municipios cercanos a la capital y la operación del Chompiras Jiménez, quien se ostentó como un “Santa Claus”, regalando boletos a diestra y siniestra.
Llegando incluso hasta el Congreso del Estado para “pararse la nalga” con los diputados locales y regalarles entradas para ellos y sus familias.
Entre esas cosas y más, llegó la hora del encuentro, y la verdad es que dentro del estadio no había más de 15 mil personas; milagrosamente, antes de acabar el primer tiempo, el estadio estaba prácticamente a un 85% de su capacidad.
Algunos comentaron que se había dado una orden de abrir las puertas y que entrara quien quisiera, con boleto o sin él, lo cual causó molestia entre quienes sí gastaron para comprar boletos que iban desde los 350 hasta los mil 200 pesos.
He asistido al Estadio Cuauhtémoc durante más de 45 años y más o menos sabemos quiénes van; se ven caras conocidas, aunque no sean amigos o gente con la que uno trate.
Sin embargo, en esta ocasión llamó la atención que había mucha gente que no acostumbra ir al coloso de la colonia Maravillas.
Muchos parecían estar ahí por primera vez; no sabían ni a dónde ir, se notaban extraviados y como si pisaran territorio desconocido.
Sea como sea, y “haiga sido como haiga sido”, diría el clásico, Puebla, ciudad y afición, no quedó tan mal con la Federación Mexicana de Futbol.
Al menos en la televisión, el estadio terminó viéndose prácticamente lleno, lo que deja bien parados a los organizadores.
Por otro lado, muchos aficionados mostraron su malestar por las incomodidades en el acceso al estadio, argumentando que tardaron más de 30 minutos en poder ingresar.
Lo más patético, y con el sello del Club Puebla, comandado por Ro(b)a y sus gonorreas, fue que trataron de ahogar los abucheos de la afición una vez que el Valencia FC empató el marcador.
Subieron a todo volumen el sonido local, como si con eso pudieran tapar el sol con un dedo.
Estas actitudes y fórmulas equivocadas de estos aspirantes a directivos sólo colaboran con su granito de arena a enterrar aún más a la Selección Mexicana, tal como lo han hecho con el pobre Club Puebla, al cual tienen hecho una roña.
Puebla vs. Cruz Azul
Este próximo fin de semana se reanuda la Liga MX, donde La Franja del Chepo de la Torre jugará su penúltimo partido de la temporada como local, siempre y cuando no logre meterse al menos al Play in.
Para este encuentro, sí se espera una muy buena entrada, pues la Máquina del Cruz Azul viene arrasando con la liga y genera mucha expectativa con su visita a Puebla.
Digamos que la entrada que se espera en el Cuauhtémoc sí será de verdad.
Cualquier marcador que no sea una derrota para La Franja terminará por ser un gran resultado para los camoteros, encuentro que se llevará a cabo el viernes a las 21:05 horas.
Cantada vale doble
Hace dos semanas les comenté que el nuevo Tlatoani del Club Puebla estaba convocando a exjugadores y exdirectivos del equipo para una comida con motivo de festejar el 80 aniversario del club.
Esto lo hacía ante la incapacidad de quienes manejan al Puebla, quienes en corto no se cansan de decir que son muy “pendejos”.
En la comida, la cual reconozco como una buena iniciativa, estuvieron algunos que tienen todos los merecimientos, y también algunos “arribistas” que nada que ver.
En algunos casos, sólo han manchado el nombre del equipo y han venido a robarse todo lo que han podido.
Pero como me dijo alguien, también forman parte de la historia del equipo camotero, de la historia negra y apestosa, pero historia al fin.
Como diría el clásico, en esta comida ni estuvieron todos los que son, ni son todos los que están. Pero la fotografía ahí queda.
Nosotros, como siempre, seguiremos en línea.
Hasta la próxima.


