Su tono de voz y vocabulario son el de un joven entusiasta que está enfocado en sus sueños, pero una vez se sube al cuadrilátero, Osbel de Luna se transforma en un aguerrido peleador, un peso medio que hace sufrir a sus rivales con el poder de sus puños.
A sus 17 años, la claridad de sus ideas y objetivos los sustenta con la energía con la que sale a buscar la victoria en cada pelea, por eso se convirtió en medallista y campeón nacional, con el objetivo de internacionalizarse.
Fanático de Julio César Chávez, esta promesa del pugilismo poblano no se desapega de sus metas profesionales, pues si bien aún no define si dedicará su vida al boxeo, está convencido que quiere ser agrónomo.

DEL SOBREPESO AL BOXEO
La infancia de Osbel fue muy cambiante, porque debido al trabajo de su papá, estuvo viviendo en ciudades diferentes, hasta que a los 13 años llegó a Puebla.
“Nací en Aguascalientes, pero por el trabajo de mi papá he cambiado varias veces de ciudad hasta que, cuando tenía 13 años, llegamos a Puebla y la verdad es que ya no me pienso mover de aquí. Me puse a buscar una forma de hacer deporte porque yo pesaba 94 kilos, entonces entré al Club Alpha y el deporte que estaba disponible era boxeo, al principio yo no quería porque mi idea era el futbol, aunque mis papás hablaron conmigo y me dijeron que ahí no me veían tanto futuro porque la verdad es que no era tan bueno y así comencé en el box”, indicó.
Era 2018 y el boxeo lo veía en un inicio como una forma de mejorar su condición física, aunque de a poco se fue convirtiendo en un modo de vida hasta que gracias a la entrenadora Shirley Muñoz, se pudo meter de lleno al pugilismo.
“Conocí a Shirley Ann Muñoz y desde ese momento ella me entrenó, comencé a tomarlo con mucha seriedad, entrenaba diario hasta que tuve mi primer sparring, fue contra Pepe González, otro poblano campeón nacional y que desde ese entonces ya estaba clasificado a Juegos Nacionales. Esa experiencia del sparring me gustó mucho y desde ahí supe que este era mi deporte”, comentó.
DEBUT Y CAMPEÓN DEL TORNEO DE LOS BARRIOS
Lo que inició como una actividad forzosa para bajar de peso se convirtió en un modo de apasionarse por el deporte, pero sobre todo para transformar su cuerpo y su mente.
“Mi cuerpo se ha transformado gracias al box, si bien no tengo un cuerpo musculoso sí es uno atlético, aunque por mi estatura, mido 1.78, me ha costado dar pesos bajos, llegué a pelear en 66 kilos, aunque me costaba mucho, después subí a 70, y llegué hasta los 75”, señaló.
Fue gracias a Shirley que mejoró sus habilidades sobre el ring, ya que lo llevó con paciencia, sin apresurarlo a tener un debut desafortunado y encontró el momento justo para que con 14 años, tuviera su primera pelea oficial.
“Shirley se cambió de Alpha, pero yo seguí entrenando hasta que seis meses después de que inicié tuve mis primeras peleas, ella me vio pelear porque es la jefa de la Selección Poblana, y me vio estancado, si bien seguía siendo un peleador aguerrido, no habían evolucionado mis habilidades, así que ella me invitó a su gimnasio para que me siguiera entrenando”, recordó.
Fue en el tradicional Torneo de los Barrios que se celebra en la capital poblana en donde se dio su fulgurante presentación en la que noqueó a su primer rival.
“Ya en su gimnasio estuve entrenando seis meses sin pelear hasta que pude debutar en un torneo de los barrios y ahí se demostró toda mi evolución porque mi primera pelea la gané con un nocaut a los 30 segundos, avancé hasta la final y quedé campeón en una final muy bonita porque nadie daba un peso por mi más que mi entrenadora, mis papás y yo”, señaló.
CAMPEÓN NACIONAL
Su crecimiento se aceleró, pues apenas un año de ponerse los guantes por primera vez logró la clasificación a la etapa nacional de los Juegos Conade, aunque debido a la pandemia, no pudo participar, algo que le generó frustración.
“Logré mi pase a los Nacionales Conade de 2020, pero no pude participar por lo de la pandemia, eso fue un golpe para mí porque tuve que entrenar en mi casa, no era lo mismo porque no podíamos hacer sparring, aunque mantenía mi actividad física, en la calle cargaba llantas, mi familia me ayudaba y eso me facilitaba a pasarlo mejor”, dijo.
Tuvo que esperar hasta el 2021 para volver a la actividad y lo hizo en grande pues caminó hasta el Nacional en donde cambió de peso.
“Regresé a la actividad hasta enero del 2021, fue en el selectivo estatal, que no fueron peleas sino una especie de sparring para definir quiénes iban a ir al regional. Después yo fui avanzando hasta llegar a la etapa nacional de los Juegos Conade, pero ya en los 70 kilos. Ahí le gané primero a Ciudad de México, perdí en decisión dividida contra Jalisco y me llevé el bronce”, apuntó.
Sin descanso, participó en el Torneo Guantes de Oro, otro de gran tradición no solo en Puebla sino en el país, y sin terminar su competencia, se fue el Campeonato Élite en el que se consagró campeón nacional.
“Ese 2021 fue muy importante para mí porque se dieron triunfos importantes, después del bronce en los Nacionales clasifiqué a la final del Guantes de Oro aquí en Puebla, luego me fui al Campeonato Nacional Élite en la categoría junior, pero ya en 75 kilos y me llevé el oro. Regresando gané la final del Guantes de Oro”, destacó.

SIGUE APRENDIENDO
Para este año, el aprendizaje de las derrotas le llegó, pues dentro de una evolución normal a su edad, además de afectado de factores externos como un contagio de COVID, no alcanzó los logros esperados.
“Para este 2022, un mes antes del selectivo estatal, me dio COVID, me tuve que alejar de los entrenamientos, eso mermó mi condición física, aunque pude quedar campeón estatal y me fui al regional dentro de los Juegos Conade ya peleando en los 71 kilos, pero perdí, aunque esa derrota me enseñó mucho porque yo pensaba que siendo aguerrido iba a ganar siempre, pero aprendí que no. Después fui al Festival Olímpico, perdí la primera pelea, pero creo que ha sido situaciones de los jueces porque no me sentí perdedor. Por eso ahorita estoy con las ganas de sacarme la espinita y me preparo para el torneo Guantes de Oro faltan unas semanas”, explicó.
AÚN NO DECIDE SI SER BOXEADAOR PROFESIONAL
Disfrutando al máximo su etapa de amateur y también con la mentalidad de poder desarrollarse como universitario, Osbel todavía no tiene definido su futuro.
“Mi objetivo a mediano plazo es ser seleccionado nacional, porque quiero representar a mi país en algún certamen internacional, por ahora no puedo soñar con algo más cuando lo intermedio no se da. Todavía no tengo decidido si quiero convertirme en profesional, primero quiero convertirme en seleccionado nacional, también quiero terminar mis estudios, voy a estudiar ingeniería en agronomía y zootecnia, si se da lo de ser profesional, adelante, pero hasta ahora no he detallado ese plan”, precisó.
FANÁTICO DE CHÁVEZ
Osbel de Luna es la nueva cara del boxeo poblano y sus cualidades hablan por sí solas, porque lejos de encasillarse en un estilo arriba del ring, sabe adaptarse a cada circunstancia imprimiendo su carácter aguerrido.
“Soy un peleador muy aguerrido, me gusta pelear en todas las distancias y de todas las formas, soy eficaz, tengo un estilo para cada pelea, me sé adaptar, soy también muy contundente, arriba del ring soy agresivo deportivamente”, indicó.
Y aunque quiere incursionar como peleador de peso completo, su mayor ídolo es el gran campeón mexicano, Julio César Chávez, sin hacer a un lado a otros exponentes del peso máximo.
“Uno de mis héroes es Julio César Chávez, lo he seguido desde chiquito, me define totalmente porque siempre iba hacia al frente, no desistía. Vasily Lomachenko, Usiv y Tyson Fury, porque me gustan los pesos pesados, ese sí es un objetivo, llegar a pelear en pesos pesados. Me gusta pelear en 75 kilos, me siento fuerte y he pensado en subir de categoría”, finalizó.


