Cuando el nombre de Edgar Torres resuena en el Nido Verde, no se trata solo de un brazo más en el roster; es la crónica de un pelotero que ha transformado la adversidad en combustible.
A pocos días de que inicie el entrenamiento primaveral mañana, el lanzador poblano se perfila como una de las piezas más interesantes a seguir de cara a la temporada que arranca el 17 de abril.
Tras casi una década en el profesionalismo y varios años lidiando con dificultades físicas, Torres encara este ciclo con una mentalidad renovada.
Aunque admite que el invierno pasado no fue el más brillante en sus estadísticas, su paso por la liga de Venezuela fue el escenario ideal para recuperar el ritmo y la confianza necesarios para competir al más alto nivel.
“El compromiso es total. Después de varias lesiones, estoy enfocado en tener el mejor año de mi carrera. Jugar aquí es un sueño”, confesó el zurdo.
Para la afición poblana, ver a un pelotero local defender la franela emplumada añade un componente de identidad al equipo.


