Por: Jorge Luis Hernández/ [email protected]
Ni más ni menos
EMPIEZO CON
Indignante, eso que hicieron algunas jugadoras –la mayoría– de la Selección Mexicana de Softbol en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.
Mira que tirar a la basura los uniformes –que no usaron por cierto– para poder llevarse los artículos alusivos a la justa veraniega que les ofrecieron en el lugar donde se hospedaron. Tampoco se trata de hacer toda una “campaña de odio” en contra de ellas, como algunas personas o medios han incitado, simplemente es hacerles saber que se equivocaron de fea forma y asumir las consecuencias por ello.
También hay quienes las han tratado de defender –más por audiencia o impacto, que por convicción–, dando argumentos sinceramente absurdos. Si bien es cierto que “la regaron”, todo indica a que obedeció más un tema de ignorancia, sí, dicen los sabios: “La ignorancia es atrevida” y básicamente a estás jugadoras no se les puede pedir empatía por los colores que representaron, porque muchas de ellas ni siquiera conocen el país y sus raíces, para acabar pronto, nadie ama lo que no conoce.
¡Ojo! No estoy diciendo que por eso deben ser olvidado el hecho y ya, las jugadoras implicadas recibirán una sanción –según su Federación y el Comité Olímpico Mexicano– y hasta allí, porque si bien es cierto que fue un acto denigrante e irresponsable, también lo es que la ignorancia e inmadurez fueron las causales, pues más denigrante e irresponsable, es que la autoridades del deporte en nuestro país, hayan armado toda una “pachanga” en cuanto al apoyo a los deportistas mexicanos se refiere, por lo que…
SIGO CON
No es ninguna sorpresa para un servidor –estoy seguro que para usted tampoco– el hecho de que a la mitad de los Juegos en Tokio, la Delegación Mexicana tan sólo se tengan dos medallas de bronce, y mire que son muy buenas para todo lo que se vivió previo a la justa.
Vergonzoso es que quien hoy lidera el deporte en nuestro país en más de dos años en el cargo, no haya hecho nada de nada para apoyar a los atletas, por el contrario, se enemistó con algunos de ellos y hasta con algunos presidentes de federaciones.
Y me refiero a la directora de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade), Ana Gabriela Guevara, de quien hemos sabido más por sus escándalos personales, disputas con atletas y entrenadores y acusaciones por tema de favoritismos y desfalcos, que por programas y estructuras que apoyaran a los deportistas.
Para acabarla de amolar, el gobierno federal se aventó la “puntada” de desparecer el Fodepar (Fondo para el Deporte de Alto Rendimiento), sin un plan b o alternativa para todos los atletas que se vieron perjudicados por dicha medida, pues si bien el fin justificaba la medida –terminar con los desvíos de dinero en dicho fondo, según el gobierno federal– la estrategia y ejecución llegaron en muy mal momento, pues los Juegos Olímpicos estaban muy cerca y, lo peor, nadie les dijo a los involucrados entonces de dónde sacarían los recur$o$ para seguir preparándose de cara a la competencia, nadie les dijo cómo iban a pagar sus campamentos, los viáticos, bueno nada.
El Comité Olímpico Mexicano a través de su presidente Carlos Padilla, lo advirtió: “La medida de quitar Fodepar traerá más problemas a corto y mediano plazo que ventajas”… y así sucedió.
Los deportistas tuvieron que acudir –como casi siempre– a la iniciativa privada para apenas poder solventar gastos de sus respectivas preparaciones, con todo y que los juegos se aplazaron un año, por el tema de la pandemia, por lo cual…
TERMINO CON
Nada que reprochar a los atletas mexicanos, ya que la falta de apoyo de autoridades gubernamentales ha sido evidente a lo largo de la historia en nuestro país, pero máxime en esta ocasión, cuando además las diferencias entre Federaciones y Asociaciones con Conade se han hecho más evidentes que nunca en los últimos dos años.
Por eso, cada presea que se logre en esta justa veraniega deberá ser más que nunca valorada, pues netamente será gracias al esfuerzo del deportista, quien paradójicamente, no debió sufrir tanto para derrotar a los competidores de otras naciones, sino para sortear todos los obstáculos que le pusieron quienes en teoría, están para apoyarlos.
Sí, las medallas que se obtengan en Tokio –ojalá allá más– serán muy especiales, pues el proceso que a estos deportistas les tocó vivir ha sido el más complicado de los últimos años, lo indicó la clavadista Paoloa Espinosa, quien por cierto no fue a la justa por un tema personal con la directora de Conade, sí, aquella que dijo que llegaba al cargo por conocer las necesidades de los atletas, a quienes simplemente les aplicó el “estás conmigo o contra mí”; por eso, sí, hay que festejar cada medalla por quién y cómo la ganó, no por quien –seguramente– a la foto se metió.


