Tres errores puntuales mataron la ilusión de la afición mexicana, que cayó 2-3 ante una Inglaterra mediocre, pero con pegada. En el zócalo de Puebla se festejó y se sufrió, para al final regresar a casa con la derrota a cuestas
Antonio Zamora/ Karla Cejudo
La Selección Mexicana quedó eliminada de la Copa del Mundo 2026 al caer 2-3 ante Inglaterra en los octavos de final disputados ayer en el Estadio Ciudad de México, donde el Tri peleó hasta el final pese al doblete de Jude Bellingham y un penal convertido por Harry Kane.
Julián Quiñones y Raúl Jiménez, este último desde los 11 pasos, mantuvieron con vida al conjunto tricolor hasta los minutos finales, pero la reacción resultó insuficiente frente a una defensa inglesa que se replegó y cerró todos los caminos al arco de Jordan Pickford.
El golpe fue duro. En apenas dos minutos, Bellingham anotó dos goles casi calcados: el primero al minuto 36, tras un centro de Bukayo Saka que el mediocampista conectó de cabeza, y el segundo al 38, con servicio de Kane.
Ambos goles cayeron como cubetada de agua fría, en el zócalo de Puebla, donde, a pesar de la lluvia, cientos de poblanos se dieron cita para ver a la Selección avanzar a los cuartos de final.
Al minuto 42, tras un tiro libre que generó desorden en el área, Quiñones remató a quemarropa para el 1-2, su cuarto gol en el torneo, con el que igualó a Luis Hernández y a Javier Hernández como máximos goleadores mexicanos en copas del mundo.
En el segundo tiempo, el árbitro expulsó a Jarell Quansah tras revisar en el VAR una dura entrada sobre Jesús Gallardo, y el Estadio Ciudad de México creyó en la remontada. Sin embargo, una salida imprudente de Raúl Rangel ante Anthony Gordon derivó en penal que Kane convirtió con disparo ajustado al poste izquierdo para el 1-3.
En Puebla llegó el silencio, pero el Tri no bajó los brazos. Tras una falta de Kane sobre Brian Gutiérrez,el silbante marcó pena máxima y Raúl Jiménez cobró con frialdad para el 2-3 que encendió el cierre del partido.
Pese a jugar con un hombre de más, México no concretó las oportunidades que generó. Al minuto 90+12, un balón que pudo ser autogol inglés pasó a milímetros del arco.
Aunque el resultado no fue el esperado, el ánimo en la plancha del zócalo se mantuvo arriba todo el partido. Con cantos de “¡Sí se puede!”, los aficionados del Tri arroparon a los jugadores sin perder la esperanza de voltear el 2-3.


