“… A lo mejor son cinco o seis o siete, machete, ocho, Pinocho, nueve, diez, jajajaja, ¿o veinte? ¿treinta?, ¿cuarenta?, ¿cincuenta, sesenta? ¿Setenta, ochenta, noventa o cien? ¡No importa!, no importa los años que cumplas. ¡Felicidades!”
El pasado 8 de marzo muchas personas recodaron más que nunca cómo disfrutaron estas Mañanitas en sus cumpleaños –principalmente durante la infancia–, al darse la noticia del fallecimiento de Ricardo González Gutiérrez, mejor conocido como Cepillín.
Cinco décadas crecieron con la música del llamado Payasito de la Tele y sin duda su partida cierra un ciclo en lo que se refiere a personajes infantiles en México. Sus hijos Cepi y Frankie quedan para mantener su legado de 50 años de diversión para chicos y grandes.
Puebla fue sin duda es una de las ciudades especiales para el regiomontano, odontólogo de profesión, pues cada vez que visitaba la ciudad tuvo gran recibimiento de sus fans, desde finales de la década de los 70 hasta 2018, cuando vino por última ocasión con su circo.
En suelo poblano también iniciarían sus problemas cardiacos, incluso saltaría al mundo viral junto a un fan que no pudo ocultar su emoción al conocerlo en persona y pudiera firmarle sus discos LP.
PUEBLA, PRIMER INFARTO
En 2005, Cepillín llegó a la capital poblana para presentar la función de circo que tenía desde 1982. Fue al terminar una de las funciones cuando Ricardo González comenzó a sentirse mal y de inmediato fue llevado a la Beneficencia Española.
En alguna ocasión, comentó que en Puebla murió por primera ocasión, ya que padeció un infarto y tuvo que ser reanimado e internado en el área de Cuidados Intensivos. La factura de fumar tres cajetillas de cigarros diarias desde los 18 años pasaba cobro, pero aun con ello no dejó de trabajar y rehuyó al quirófano para una operación a corazón abierto.
Al año siguiente se presentó otra situación de este tipo, ahora en su natal Monterrey, donde dijo que murió por segunda ocasión y se sometió a un cateterismo. Nueve años después llegaría el tercer aviso del corazón, donde presentó disnea –problema para respirar pues llegó agua a sus pulmones–.
Tras el infarto en Puebla, Ricardo González dejó de fumar, lo cual reveló en la promoción de su última visita con su circo en 2018, incluso recordó que en 1977 vino por primera vez a la Angelópolis, en donde al paso de los años vino a radicar un hermano y murieron dos sobrinos en un accidente de aviación.
UNA VISITA EXPRÉS
Era 2013 y cientos de personas hacían filas en el velódromo Salomón Jauli, en Cuautlancingo, para poder ingresar al show de Cepillín, con sus hijos Cepi y Frankie, contratados por el ayuntamiento con motivo del Día del Niño.
Los niños que ingresaban al espacio admiraban a lo lejos las bicicletas y diversos regalos que estaban en el estrado, ya que se llevaría a cabo una rifa en voz del famoso invitado.
Los papás –la mayoría entre 30 y 50 años– expresaban más su emoción de poder conocer a su ídolo de la infancia, una infancia sin celulares, sólo una televisión, una radio y una consola o estéreo para ver y escuchar al Payasito de la Tele.
Fueron dos horas donde Ricardo González recordó grandes éxitos como: La Feria de Cepillín, El bosque de la China, Tomás, entre otros temas que pusieron a cantar y bailar a los asistentes.
En un breve backstage convivió con algunos asistentes y agradecía que mantuvieran viva su imagen y su música. Algunas personas llegaron con discos, playeras y algunos números de la historieta que tuvo en los años 80 para que fueran autografiados.
Fotos con sus fans y los hijos de sus fans –que ahora eran sus nuevos seguidores– quedaron en muchos hogares de Puebla en lo que sería la penúltima ocasión que visitaba la entidad, antes de su gira del adiós con su circo, cinco años después.
ADIÓS, PUEBLA
En marzo de 2018, Cepillín anunciaba el inicio de la gira del adiós con el Circo de Cepillín y precisamente eligió a Puebla para comenzar el recorrido por diversos estados de la República Mexicana. En esta ocasión se instaló en la zona de Bosques de San Sebastián.
Con un show circense en la primera parte del espectáculo y la última a cargo de El Payasito de la Tele, Cepi y Frankie, curiosamente también dio cierre final a esta gira en suelo poblano en el mes de septiembre, donde agradeció a sus fans el apoyo recibido en casi cinco décadas de trayectoria.
Fue en octubre de 2020 cuando Cepillín cumplió 50 años de carrera y anunciaba su retiro de los escenarios en plenitud de facultades.
FAN POBLANO, VIRAL
Precisamente en su última visita a Puebla fue que Cepillín se hizo viral junto a Carlos Hernández, un fan que no pudo ocultar su emoción de conocerlo en persona y que le firmó todos sus discos de vinil.
Fue cerca de la zona de Angelópolis donde se dio este encuentro, en donde el fan comenzó a llorar y gritar de emoción de que estaba junto al Payasito de la Tele, al cual calificó como el mejor del mundo y que pudo crecer escuchando sus canciones, las cuales le ponía su mamá.
Lo curioso es que Carlos, un joven que estudiaba Enfermería, como señaló tras el momento junto a Ricardo González, al estar haciendo prácticas en hospitales y platicar con los pacientes se reían de sus ocurrencias y le decían que era payaso.
Fue en ese momento en donde decidió caracterizarse y llevar momentos de alegría a enfermos –principalmente niños–. De ahí surgió la idea de convertirse en payaso y hacer un homenaje a su ídolo Cepillín. Su nombre artístico es Kaylitos.
En redes sociales también se encuentra como Cepillín Puebla y en esta semana no faltaron las publicaciones donde se despedía de su ídolo, incluso colocó el video de aquel encuentro, en marzo de 2018, que lo volvió viral.
“Gracias por tantas risas, por tantas alegrías, siempre te lo dije cada que pude en persona y hoy te lo repito @cepillintv: Te amo y serás por siempre el mejor del mundo”, fue uno de los mensajes tras la muerte del cómico.
Incluso en Youtube hay un video en el canal Payaso Guapo, donde Carlos Hernández muestra cuando compartió el escenario junto a su ídolo, precisamente en una presentación del circo en Puebla.
CHALLENGE
Entre 2017 y 2018, La Feria de Cepillín tuvo su challenge en redes sociales. Cualquier persona se reunía y bailaba el tema del afamado payaso que aludía a tocar el instrumento que menciona la canción. En Youtube quedó testimonio de cómo los jóvenes de las nuevas generaciones conocían a Ricardo González y su popular tema.
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TRAYECTORIA
Ricardo González Gutiérrez nació el 7 de febrero de 1946 en Monterrey, Nuevo León.
Fue cuando estudiaba Odontología en la Universidad Autónoma de Nuevo León que comenzó a dar charlas de higiene bucal, para lo cual se le ocurrió caracterizarse de payaso y no asustar a los niños.
Tuvo conflictos con su familia, pues su padre no estaba de acuerdo en que se dedicara al mundo del espectáculo.
De ahí su fama comenzó a difundirse y fue invitado por el Canal 6 de Monterrey para tener un programa semanal, el cual se convirtió en diario, donde cantaba y daba diversos consejos a los peques del hogar.
De ahí se mudó al Canal 12 y ya con un nombre en la Sultana del Norte, decidió en 1977 mudarse a Ciudad de México.
Ahí se dio el único desencuentro que siempre reconoció en el espectáculo y fue con Raúl Velasco, quien se negó a presentarlo en Siempre en Domingo, pero una semana después tuvo que darle un espacio por órdenes de Emilio Azcárraga Milmo.
Acompañado con presentaciones en el Teatro Blanquita, el público es conquistado por Cepillín y puede así cumple el sueño de tener su propio programa de televisión: El Show de Cepillín, que estuvo al aire hasta 1980.
En este tiempo su fama era inexplicable para él mismo y se encumbró con la salida de discos con temas como La Feria de Cepillín, Un día con Mamá, Tomás, Milagro en el Circo –de la cual hizo una película–, El bosque de la China, Pillín, La Gallina Coco ua ua, Vamos a la escuela, El Pingo Colorado, Polito Polito, El Payasito de la Tele, La Brujita, entre otras.
Tras una inexplicable salida del aire de su programa –que atribuyó a Raúl Velasco–, Ricardo González siguió con su trabajo en teatro y presentaciones personales, hasta que decidió montar su compañía de circo e iniciar giras por México y Estados Unidos.
En 1987, nuevamente Televisa lo regresa a la televisión con el programa Una sonrisa con Cepillín, pero por breve tiempo.
De ahí se mantuvo vigente al paso del tiempo con el circo y apariciones esporádicas en la televisión, incluso en Monterrey tuvo nuevamente presencia a cuadro en los 90, hasta que la tecnología lo alcanzó y dio el salto a nuevas plataformas como YouTube y Facebook, donde comenzó a compartir videos de sus afamados temas y de algunas presentaciones en vivo.
Por sus producciones, Cepillín obtuvo once discos de oro y también pudo presumir en 2017 una nominación al Grammy Latino por su disco “Gracias”. En total grabó 27.
En el cine hizo tres películas: Milagro en el Circo (1979), Mientras haya niños habrá payasos (1982) y La Corneta de mi general (1989) –esta última para adultos–.
Cepillín celebró en octubre de 2020, 50 años de trayectoria y anunciaba en televisión nacional que se retiraría de los escenarios.
Aún se dio tiempo de estar en el Cuarentenorio Cómico y deseaba tener un homenaje por esta celebración de su carrera, lo cual la pandemia de COVID-19 detuvo.
El pasado 28 de febrero, Cepillín fue hospitalizado por un fuerte dolor en la columna vertebral, luego de que en su casa tuviera un percance donde casi cae por las escaleras.
Tras comunicarle que sería intervenido quirúrgicamente, Ricardo González e hijos comenzaron a difundir información sobre su estado de salud. Tras salir bien de la operación, a las pocas horas mostró demasiado dolor y fue necesaria otra labor médica. Trascendió que le fue detectado cáncer en la columna vertebral.
Cepillín vio complicado su estado de salud por insuficiencia cardiaca y neumonía al grado intubarlo, de ahí sólo horas después –el 8 de marzo– sus hijos comunicaron que Ricardo González había muerto, en paz y rodeado de su familia.
Tuvo su servicio funerario en Ciudad de México, donde fans acudieron a despedirlo y luego fue cremado. Ahora sus familiares esperan que sus cenizas puedan descansar en la Basílica de Guadalupe, pues era un ferviente guadalupano.
Esa fue su última petición antes de partir de este mundo, para alegrar a las almas del otro lado, para seguir bailando y cantando… como en su feria.



