ES RELATIVO
GUILLERMO PACHECO PULIDO
En esta época denominada Semana Santa, recordamos que existe un libro denominado Biblia, que es el libro más conocido, leído y discutido en la historia de la humanidad.
Este grandioso documento ha estado y estará sujeto en su contenido y dimensión a múltiple interpretación, de orden filosófico, gramatical, religioso, cultural e histórico, por creyentes, agnósticos, ateos y curiosos.
Es decir, es un documento para todas las culturas y todas las creencias y convicciones.
Su contenido es muy amplio: religioso, político, costumbrista, ético, moralista, entre otros muchos aspectos.
Es un libro para todo ser humano. No forma parte sólo de un mundo religioso; forma parte y está dirigido a toda estructura humana y a todo aquel lector que quiera conocerlo, difundirlo, criticarlo, estudiarlo.
Se dice que ha convencido a muchos seres humanos que viven ahora con la creencia y realidad de la sustancia de las cosas y de los argumentos que no se ven.
Las abuelitas dicen: “al buen entendedor, pocas palabras”.
Lo anterior parte de que hoy estamos viviendo en la denominada Semana Santa, que las abuelitas vivían en toda su intensidad (ahora se les olvida a los vacacionistas).
Es una semana con frases y hechos que han recorrido los tiempos, como por ejemplo:
Fiat luz. Hágase la luz es la palabra que da origen a todo; a la creación de la tierra, de la vida, del cielo y a los seres humanos: mujer hombre (ahora somos más de 8 mil millones ocupando el planeta Tierra, menos ocho personas que viven ya en otros planetas).
Recordamos al respecto dos etapas de esta historia. Una llamada Antiguo Testamento y otra llamada Nuevo Testamento. Todas estas etapas están cubiertas por múltiples libros y acontecimientos.
Recordamos:
a) Los Diez Mandamientos, que nos hablan de conceptos moralistas, éticos, de justicia y equidad.
Documento que ha influido en miles de personas en el desarrollo de sus vidas. Conceptos y palabras importantes para saber respetar, convivir con nuestros semejantes.
Ojalá los entendiéramos y practicáramos; habría paz y concordancia: esto se llama ética.
b) El Sermón de la Montaña, que nos nutre con la ida de caridad que debe practicarse por las personas, generando el bien de la comunidad.
c) Podríamos llamarles discursos pronunciados por El Salvador del mundo: El Misionero, Parabólico, Sobre la iglesia y El fin de los tiempos.
d) En Semana Santa, muchos lectores toman como palabra básica “Tetelestaí” (Consummatum est).
Concluyo con ello la vida material del hombre que iluminó al mundo con la bienaventuranza de todos los valores de los seres humanos y la paz.
Por eso, entre miles de otros motivos y causas, debemos entender esta fecha: nace el Nuevo Testamento, que se inicia en el establo de Belén de Judea (símbolo de la humildad), donde nace Yeshúa, el real predicador y orientador moral de los seres humanos; un líder religioso judío que caminó con miles de sacrificios. He aquí su grandeza, haciendo el bien, produciendo milagros, pronunciando palabras para todas las almas de aliento y esperanza.
Aceptó la tortura y la muerte en la cruz por la salvación de los seres humanos.
La Semana Santa realmente surge cuando –nos dice la historia–, reunidos en el Cenáculo El Salvador y sus 12 apóstoles (Última Cena), uno de ellos le da un beso en la mejilla, hecho que lo identificó ante los soldados de Poncio Pilato, que lo privaron de la libertad y lo señalaron como “ecce homo”, “este es el hombre”, ante la población.
Poncio Pilato no decidió nada; sólo dijo: “yo no seré responsable de la sangre de este hombre”, y la población, ¡oh, pueblo!, absuelve al ladrón Barrabás y se ordena la crucifixión de El Salvador.
También lo dejan solo sus apóstoles. Así, en el Monte Calvario o Gólgota, se escribió: “¡Consumatum est!”
Así concluye una vida humana materialmente, cuyo nombre se ha pronunciado desde hace dos mil veinticinco años.
De todo lo anterior derivan múltiples enseñanzas. Por ejemplo, cuando en el camino del viacrucis, Simón de Cirene ayuda a cargar la cruz; cuando una mujer limpia de sangre y sudor el rostro de El Salvador; cuando otra mujer le da a tomar agua.. Ahí vibró la frase que se les había dicho a los discípulos:
“El que quiera venir conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga”.
¿Lo recordarán o sabrán los vacacionistas?


