No eres lo que piensas, sino lo que haces.
Es Relativo
Lic. Guillermo Pacheco Pulido
Hablar del ser humano puede parecer sencillo al afirmar que todos somos iguales; sin embargo, esta idea suele transformarse por distintas causas derivadas de la vida en comunidad.
Sobresalen aquellos que se alejan de la vanidad y la soberbia, y eligen vivir con generosidad y modestia.
A estos últimos –que, afortunadamente, son mayoría– debemos reconocerlos, admirarlos, respetarlos y convertirlos en ejemplo dentro de nuestra comunidad.
Estos seres humanos son la cadena de oro que enlaza diversas voluntades para acudir al encuentro de otros, brindándoles fortaleza material y apoyo cordial para afrontar sus propios caminos.
La conducta del bienhechor no se valora únicamente por lo que da, sino por la forma y la actitud con que lo hace. La verdadera filosofía de servicio se resume en esta idea: “Si necesitas una mano, recuerda que tengo dos”.
Como bien expresó Martin Luther King: “Si supiera que el mundo se acaba mañana, yo hoy todavía haría un favor”.
Lo anterior viene a cuento porque existen agrupaciones de personas cuyo propósito es servir a los demás.
Un ejemplo claro en Puebla es el Club Rotario de Puebla, A. C., integrado por mujeres y hombres humanistas, entendiendo por humanista a quien, más allá de su patria, se reconoce y actúa como ciudadano del mundo. Su compromiso no tiene fronteras.
El rotario en Puebla no requiere razones para ayudar. No importa la nacionalidad, religión, ocupación, ni la condición económica, social o política del otro.
El rotarismo, a mi entender, reconoce que para ejercer plenamente sus principios, sus integrantes deben hacer prevalecer una palabra que mueve montañas: la voluntad. Es esta la base de la existencia y el motor de servicio del Club Rotario de Puebla.
Las mujeres y hombres del club forjan en sus reuniones lazos de unidad, respeto, amistad e intercambio de ideas, y de ellas surgen los acuerdos de apoyo para quienes lo necesitan.
La historia recuerda que el 23 de febrero de 1905, en Chicago, el abogado Paul Percy Harris fundó el primer Club Rotario. Hoy, esta organización se extiende por el mundo con la firme convicción de luchar por la paz, la salud, y contra la pobreza, entre otras causas en beneficio del ser humano.
A mi entender –por lo poco que sé y lo mucho que me contó mi padre político, Marcelino Pensado y Pensado–, las rotarias y rotarios de Puebla han materializado los principios del rotarismo. Él decía: “En el rotarismo no eres lo que piensas o dices, sino lo que haces”. Y como afirmaban los griegos, “la obra humana más bella es la de ser útil al prójimo”.
El rotarismo es un compromiso diario que se refleja en la conducta de sus integrantes, marcada por verticalidad, integridad, responsabilidad y una reputación intachable. Su esencia es servir, siempre con humildad y ética.
El rotario debe ser modesto al hablar, pero abundante y transparente en su acción.
La acción es tarea diaria para cada integrante del movimiento rotario. Hace unos días se celebró una fructífera reunión del Club Rotario de Puebla, A. C., presidido por Don Sergio Romero Barrada, con motivo del centenario de la organización.
En dicha ceremonia, se rindió un merecido homenaje al expresidente Guillermo García Salmones, por su positiva labor de coordinación en la celebración.
También se reconoció la labor de todos los dirigentes durante este tiempo: mujeres y hombres que, con visión ética y moral, vivieron el principio bíblico “por sus frutos los conoceréis”, y el principio social “hechos, no palabras”.
Supieron actuar, cumplir su labor y ejercer el lema: “Dar de sí antes de pensar en sí”.
Felicidades.


