Es relativo
Lic. Guillermo Pacheco Pulido
Arthur Schopenhauer, filósofo alemán, conocido como el “pesimista”, el más trascendente del siglo XIX tenía como método sostener que nuestros deseos a menudo conducen a la insatisfacción y el sufrimiento.Para librarnos de ello y encontrar una sensación más profunda de paz debemos cultivar el desapego hacia nuestros deseos y encontrar su naturaleza ilusoria.
Es mejor moderar nuestras expectativas de felicidad. El medio más idóneo para no ser muy infeliz, es no pretender ser muy feliz.
Se le considera el filósofo del “pesimismo”, construyó una visión del mundo que cuestiona el valor de la existencia; todo es sufrimiento, señalaba.
Dice Arthur Schopenhauer, que la realidad carece de valor y de sentido, como consecuencia práctica lleva a una anulación de la voluntad de vivir. La vida es un eterno oscilar entre el deseo y el hastío.
Schopenhauer dijo que la única manera de sobreponerse al dolor que acarrea nuestra existencia en este “valle de lágrimas” es renunciar al deseo, a la intención, a la voluntad. En suma, dejarse arrastrar a la negación de esa tendencia innata a conservar lo material”.
Para ser feliz dijo Arthur Schopenhauer era necesario tener buena salud, y una alegría y tranquilo temperamento.
Una saludable psique; se requiere de un intelecto claro, vivido, penetrante, que vea las cosas como son, una fuerte voluntad y por tanto una buena conciencia” (nos la puso difícil, más aún en los complejos tiempos de hoy).
Arthur Schopenhauer conocía la naturaleza humana y en ello basaba su pensamiento, Dijo que “sólo los actos dan la auténtica medida de nuestra voluntad
¿Quieres conocerte? Examina tus hechos, no tus intenciones”: filosofía pura. El libro de Arthur Schopenhauer tal vez nos habla de un mundo utópico (que no existe).
El que sí existe es el mundo que tendrán las nuevas generaciones con guerras, sistemas gubernamentales dictatoriales, mundo de desastres naturales, mundo de inteligencia artificial que es y será la pesadilla del género humana.
Un mundo de tecnología espacial y terrenal que está surgiendo vertiginosamente, pero que nadie controla y está sólo en manos de sus propietarios.
El mundo de “las redes” que manejan propaganda y desinformación perjudicando al ser humano, privándolo de sus libertades de razonar, pensar, decidir.
¡Vaya mundo que viene! Por ahora, leamos a Arthur Schopenhauer, también con cuidado ¡es algo pesimista!
“No es la satisfacción de las expectativas lo que nos lleva a la felicidad, sino el cultivo del espíritu”.
Arthur Schopenhauer, escribió entre otros importantes libros: “El mundo como voluntad y representación” que hay que leerlo para conocer y entender al filósofo alemán.
Otro libro sobre “El arte de ser feliz” que nos indica que la felicidad es fugaz y efímera. Es algo que no debemos buscar y nunca rechazar porque llegara a nuestra vida, sin haberla buscado y se marchara al cabo de poco tiempo”.
En dicho libro que hay que leer, las diez reglas para encontrar la felicidad, entre ellas: evitar la envidia, aceptar que el sufrimiento es inevitable.
Recomienda tener una felicidad sin remordimientos, disfrutar cada alegría. Además de tener la voluntad de aprender algo nuevo y cuidar las amistades, además de valorar lo que tenemos.
El escritor recomienda mantener una buena salud, moderar nuestras expectativas y deseos y sobre todo tener voluntad de vivir.
Algunos pensamientos del gran filósofo Arthur Schopenhauer constan en el libro de Miguel Ángel Robles “Preguntas inmortal a preguntas de hoy son”:
“No es lo que tengo. Es lo que soy. A alguno le sonará de un célebre anuncio. En realidad, lo dije un siglo y medio antes. Lo primero y más esencial para nuestra felicidad es aquello que somos, o sea nuestra personalidad, que además no está sujeta a los avatares del destino”.
“Es un planteamiento con mucha influencia del estoicismo. Si se goza de riqueza interior, no habrá que pedirle mucho al destino. En cambio, un pobre diablo seguirá siendo un pobre diablo por el resto de sus días”.
“Quizás con un billete de lotería premiado deje de serlo. Es muy poco lo que la riqueza puede aportar a nuestra felicidad. De ahí que tantos ricos se sientan infelices. Sobre todo cuando están desprovistos de una formación del espíritu”.
“Lo primero y más esencial para nuestra felicidad es aquello que somos. Y lo único que está en nuestras manos es sacar el mayor provecho posible de la personalidad recibida, cultivando las tendencias que le son afines”.
“Ahora veamos la importancia de la filosofía. El único Hércules que puede vérselas con los monstruos morales e intelectuales de este mundo es la filosofía”.
“Siendo muy joven abrí un libro viejo que decía: Quien ríe mucho es feliz, quien llora mucho es desdichado. Hay que abrir las puertas de par en par a la alegría cada vez que se presente. Sólo ella es una especie de moneda en efectivo de la felicidad”.
“Dar importancia a la opinión ajena es un error que ejerce una influencia nociva en lo que hacemos y dejamos de hacer. Perjudica a nuestra felicidad. La atención al qué dirán es la fuente de una buena mitad de nuestros desvelos y angustias”.
“Una condición indispensable para que un hombre sea feliz es que esté activo, se ocupe de algo y, de ser ello posible, produzca algo o al menos aprenda algo: sus fuerzas reclaman ser usadas, y a él le gusta ver que rinden sus frutos”.
“O sea, que, después de todo: carpe diem. El día de hoy viene solo una vez y no regresa jamás. Es cierto que nos figuramos que volverá mañana, pero se trata sólo de una ilusión”.
“Solamente un estúpido es feliz en la convivencia, decía Clifton Webb en el papel de Mr. Belvedere. La soledad tiene una doble utilidad: en primer lugar, nos permite estar a solas con nosotros mismos y en segundo lugar, nos evita estar con los demás”.
“Venimos al mundo con anhelos de gozo y la insensata esperanza de satisfacerlos. Sin embargo, pronto aparece el destino, y nos enseña que nada es nuestro y todo suyo. El medio más idóneo para no ser muy infeliz es no pretender ser muy feliz”.


