ES RELATIVO
Lic. Guillermo Pacheco Pulido
El acertado futurista y filósofo Alvin Eugene Toffler afirmó que “los analfabetas del siglo XXI” no serán quienes no sepan leer ni escribir, sino quienes no puedan aprender.
Esta frase la escribió en su famoso libro El shock del futuro, donde anticipó que el mundo experimentaría transformaciones profundas debido al avance de la ciencia y la tecnología, lo cual provocaría cambios radicales en la vida de los seres humanos.
En otro de sus libros, El cambio del poder, señalaba que en el futuro surgirían mecanismos que facilitarían el acceso a la comunicación y al conocimiento para todas las personas.
Citaba, por ejemplo, que en medicina el poder estaba en manos de los medios, pero que ahora este se ha extendido a todos gracias a la información disponible: hoy es posible conocer áreas profundas de la ciencia médica sin ser médicos, simplemente como parte de nuestra cultura general.
Lo estamos viviendo. Alvin Toffler nos advirtió en 1970: “Los cambios no serán rápidos, serán vertiginosos”. Y todo esto está sucediendo.
Traigo a colación lo anterior porque he leído el libro El poder de la lectura, del autor poblano, licenciado Miguel Campos Ramos, a quien debemos reconocer como un magnífico intelectual y escritor, autor de múltiples artículos y de la novela El día del rumor (Ediciones Magno, 2005).
Tiene razón al decirnos que la lectura es piedra angular del futuro.
Mario Vargas Llosa lo expresó con claridad: “Aprender a leer es lo más importante que me ha pasado en la vida”.
Las sociedades cuyos integrantes leen están mejor preparadas para vivir en el presente, que ya es el futuro.
Hay un párrafo en su libro que debemos tener muy presente, cuando afirma:
“Esto refuerza, sin lugar a dudas, las conclusiones de Alvin Toffler en cuanto al hecho de que el mundo del futuro mediato estará en manos de quienes hoy más lean y, además, estudien; es decir, apuesten por el conocimiento, como lo están haciendo los niños y jóvenes orientales, y de modo especial los chinos. Esto llevó a Andrés Oppenheimer a preguntarse en un apartado de su libro citado: ‘¿Por qué los asiáticos estudian más?’. Una pregunta audaz. Ya se dieron cuenta de que se están adueñando del mundo”.
Existe en China una universidad dedicada –según anuncian– “a preparar a los futuros amos del mundo”.
En el epílogo de su libro, Miguel Campos Ramos nos dice:
“No quiero despedirme sin parafrasear a Mario Vargas Llosa, quien, al final de los 12 capítulos de su libro Cartas a un joven novelista, dice lo siguiente:
‘Querido amigo: estoy tratando de decirle que se olvide de todo lo que ha leído en mis cartas sobre la forma novelesca y de que se ponga a escribir novelas de una vez. Mucha suerte’”.
Y continúa Campos Ramos:
“Por supuesto, estimado lector, no estoy sugiriendo que, tras haber leído mi libro El poder de la lectura, ignores su contenido.
Al contrario: te pido que lo promuevas, que lo uses, pues sin falsa modestia creo que puede ser clave para cambiar positivamente nuestro rezago en materia de lectura y, a partir de ésta, modificar favorablemente nuestra situación educativa, cultural y social.
Pero, sobre todo, te pido (porque eso he estado haciendo a lo largo de estas páginas, de estas más de 45 mil palabras), que te pongas a leer ya, y que hagas que otros lean ya, aunque sea esos 12 libros anuales por persona que necesitamos como mínimo los mexicanos para entrar en la lista de países realmente cultos.
Tal como lo anoté en páginas anteriores (y perdón por mencionarlo de nuevo), en 1980 gané un premio nacional de cuento. Pero ese no es el punto. El punto es que, tras la entrega del cheque correspondiente al premio, me hicieron una entrevista. En ella me preguntaron qué recomendaba a las nuevas generaciones.
‘Que se preocupen por leer, leer y leer’, contesté enfático, ‘porque es incuestionable que la instrucción mayor se obtiene precisamente a través de la lectura’.
Eso pensaba entonces. Lo sigo pensando.
Pero ahora el consejo no solo va dirigido a las nuevas generaciones, sino a todas.
A leer, pues”.
El licenciado Miguel Campos Ramos es un intelectual de vasta cultura y sorprendente inteligencia. Lo felicitamos por su fecunda labor literaria, que engrandece a Puebla y a nuestro país.
Leer produce conocimiento. El conocimiento es necesario para razonar y ser inteligente. El mejor libro es el que te hace pensar.


