Es Relativo
Lic Guillermo Pacheco Pulido
El alma que vive en todos los tiemposTodo artista es un esencial visionario que se adelanta al conocimiento, pensamiento y actitud humana y crea realidades, sueños y esperanzas.
Sin negar que el arte tiene algo de misterio, en especial el de la pintura, ésta se convierte en un diálogo de sabiduría sin palabras entre el pintor y el alma de su obra.
En una plática sobre arte de pintura se mencionaron, con todo respeto, las obras de la gran dama Patricia Fabre y se le consideró como una destacada profesional en ese arte.
Se reconoció que la pintura de Patricia Fabre es una permanente invitación a la contemplación y reflexión, “porque sus obras presentan un mundo multifacético que invita al espectador a explorar y descubrir, con asombro, las perspectivas plasmadas en su pintura”.
Desde luego que expreso mis disculpas, porque en lo personal no soy experto en esta materia (en otros temas tampoco) y estoy corriendo el riesgo de mi atrevimiento, pero todo obedece a que hace mucho tiempo y últimamente se expresó un magnífico y razonado comentario sobre esta personalidad y verdaderamente grandiosa artista de la pintura, afirmación que tiene como base todos los reconocimientos, mundiales, nacionales y locales con los que justamente se le ha distinguido.
Señalo también lo anterior porque un cuadro que contiene una pintura de Patricia Fabre y que está en el seno de mi hogar, como en muchos hogares poblanos, le da vida cultural al espacio donde está colocado.
La grandeza de Patricia Fabre es que experimenta en forma constante con diferentes técnicas y materiales, lo que de suyo es un diario reto para ella misma: el reto de darle vida a la línea, a la forma, a los colores, a las combinaciones diversas, de acuerdo con sus ideas y concepciones artísticas.
Además, en ocasiones da a sus composiciones lineales dinamismo, con el que crea una imagen con movimiento y energía, términos que utilizó Aristóteles al señalar que la función de toda pintura es dar cuerpo a la esencia secreta de las cosas.
Patricia Fabre acerca el arte a los conocimientos de todos los seres humanos, tal como lo señaló el educador mexicano Jaime Torres Bodet.
Todo lo realiza con finalidad estética: construye formas, plasma experiencia, interpreta las ideas y la sustancia de las cosas y las personas; en todas sus pinturas expresa emociones, claras, limpias y profundamente humanas.
En todo hay capacidad, habilidad y sentido real de sus verdades que comunica con su arte.
Todo eso se queda grabado en la obra, y el que interpreta y observa una pintura cree obtener todo lo que pensó el autor al construirla, pero olvida, como en el caso de Patricia Fabre, que el autor es dueño de su “íntima intimidad” que nadie sabe, que nadie conoce ni conocerá; esa es la esencia que guarda Patricia Fabre respecto a sus obras.
Las obras de Patricia Fabre están más allá de la espiritualidad humana, porque ella a esas obras les ha dado vida, las ha creado y están y estarán en el espacio de todos los tiempos.
Su obra y el nombre de Patricia Fabre están ya en la memoria del mundo del arte. Nos invita a imaginar, a sostener una plática cultural de vida que nos conduce a la modernidad.
Dijo un conocedor del tema que la pintora Patricia Fabre destaca en sus obras el uso y el enfoque especial que da a los colores –blanco, rojo y negro– y en la exigencia del experimento continuo con diferentes texturas y materiales como tinta china, plumones, acrílicos, entre otros.
La autora, señalamos, deja plasmado en su obra parte de su ser humano; que su obra conoce el pensamiento de su creadora, sus sentimientos y los latidos de sus ensueños.
Es importante señalar que la personalidad plástica de Patricia Fabre ha sido descrita por el intelectual Laurence de Bouhellec, como consecuencia de que en Madrid el pasado mes de mayo estuvo la exposición de la artista en el Instituto Cultural de México en Madrid, España, obteniendo trascendentales reconocimientos de la Comunidad Española, orgullo para poblanos y mexicanos.
Siempre habrá una mano que con el pincel del agradecimiento recuerde la grandeza humana, espiritual y artística de Patricia Fabre.
Felicidades, Patricia Fabre de Regordosa


