Mucho para decir, pero ningún espacio abierto; tanto aprendizaje y no hay modo de compartirlo, lamenta Josué Cabrera, director del festival internacional de teatro Susana Alexander.
En el Día Mundial del Teatro, los inmuebles, ayer lucieron vacíos, cerrados, en graves problemas de dinero; sus trabajadores están quebrados.
Pero no en espíritu, dice Cabrera, quien apunta a la esperanza de mejores condiciones para replantear el modo de vivir el teatro desde las tablas y los sitios de espectadores.
Tania Escobar, actriz del laboratorio Magdalenas Puebla, reflexiona que a pesar de las dificultades que atraviesa el mundo, el teatro no ha parado; ha encontrado alternativas para mantenerse vivo.
Su grupo, de siete integrantes, experimenta formas para seguir en contacto con la audiencia.


