Especialista en seguridad y derechos humanos destacó la importancia de la Universidad de las Fuerzas Policiales, que ofrecerá licenciaturas, maestrías, especialidades y doctorados
Claudia Espinoza
La Universidad de las Fuerzas Policiales y de la Seguridad del Estado de Puebla contará con tres predios, ubicados en Amozoc y Puebla capital, para el desarrollo de las instalaciones de la institución pública.
Esta medida, publicada en el Periódico Oficial del Estado (POE) de Puebla, fue aprobada por la Dirección de Bienes Inmuebles de la Secretaría de Planeación, Finanzas y Administración.
Cabe recordar que el gobernador Alejandro Armenta anunció la creación de esta institución, cuya rectora será Silvia Victoria Serrano. La universidad ofrecerá formación inicial y educación continua, así como desarrollo en investigación en el área de las ciencias policiales, abarcando licenciaturas, maestrías, especialidades y doctorados dirigidos a policías.
La creación de esta universidad fue aprobada por el Congreso del Estado el 18 de marzo de este año.
Dos de los predios corresponden a las casas marcadas con los números 904 y 906, de la Avenida 10 Poniente, en la capital poblana. En este lugar ya opera la Academia Estatal de Seguridad Pública de Puebla.
El tercer predio consta de 222 mil 373.55 metros cuadrados; es una fracción de terreno segregada del rústico denominado “El Coyote”, situado en el Kilómetro 6.5 del Camino Vecinal Santa Cruz Alpuyeca-San Salvador Chachapa, en Amozoc, Puebla.
En la publicación se establece que la Secretaría de Finanzas será la encargada de inspeccionar y vigilar el uso del bien inmueble para el fin al que se destina, conforme a lo establecido en el reglamento interno de la dependencia estatal.
Luis Daniel Vázquez, investigador del Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad Iberoamericana y especialista en seguridad y derechos humanos, enfatizó la importancia de esta institución.
“La capacitación no es un gasto, es una inversión indispensable para construir policías profesionales, eficaces y respetuosos de los derechos humanos”, señaló.
Añadió que la capacitación debe ir más allá del adiestramiento táctico.
“Se requiere una formación integral que incluya conocimientos en criminología, uso legítimo de la fuerza, justicia cívica, perspectiva de género y, crucialmente, una profunda ética pública”.


