Ilse Aguilar
Más de 3 mil personas privadas de su libertad (PPL) se encuentran internadas en el Centro Penitenciario de San Miguel, principalmente por delitos como robo y homicidio.
El director del Centro de Reinserción Social (Cereso) de Puebla, Guillermo Jesús Serna Rivera, aseguró que uno de los principales objetivos de las últimas administraciones ha sido acabar con el hacinamiento.
Destacó que entre esta población residen ciudadanos de Estados Unidos, uno de Israel y de países de Centro y Sudamérica como Honduras, El Salvador y Venezuela, quienes pagan su sentencia o están en espera de una por delitos como robo, fraude y abuso de confianza.
Para ingresar como visitante a este sitio hay un estricto protocolo, en el que se debe dejar una identificación, registrarse e ingresar sin teléfonos o dispositivos móviles ni electrónicos.
Después de cruzar siete filtros, entre puertas con personal de seguridad y herrajes de acero, el principal acceso al penal se da en la que ahora es una explanada de visita familiar, la cual a su vez es custodiada por 12 policías y un perro.
En este espacio antes se encontraba “El Pueblito”, un lugar donde se construyeron 104 habitaciones de forma ilegal, donde se permitía, a través de pagos, que reclusos tuvieran espacios privados para encuentros íntimos, restaurantes, farmacias, tiendas, ferreterías, peluquerías y gimnasios, los cuales fueron destruidos en 2022.
El penal es considerado de mediana a baja seguridad,


