La violencia familiar fue la más recurrente en Puebla con mil 696 casos, seguida por lesiones dolosas con 312
Claudia Espinoza
De acuerdo con el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, en el primer bimestre de este año se reportaron 2 mil 261 mujeres poblanas víctimas de delitos en el estado.
Dentro de este total, la violencia familiar fue la más recurrente con mil 696 casos, seguida por las lesiones dolosas con 312. También se registraron dos feminicidios, lo que colocó a Puebla en la posición 16 a nivel nacional.
Los Centros de Justicia para las Mujeres atendieron en 2025 un total de 9 mil 162 incidentes de violencia.
Los registros muestran que la violencia psicológica fue la más frecuente, con 45.4 % de los casos, seguida por la física con 17.8 %, la sexual con 1.3 % y la económica con 0.4 %.
El resto se distribuyó entre violencia patrimonial, casos no especificados y otras formas de agresión. En cuanto a las atenciones brindadas, se contabilizaron 78 mil 337 servicios. Los dos centros activos en el estado se ubican en Puebla capital y Tehuacán.
A nivel nacional, el año pasado, los 76 Centros de Justicia en operación reportaron un millón 405 mil 921 incidentes en 2024.
De ese total, 18.2 % fueron por violencia psicológica, 14.2 % por violencia física, 5.8 % por violencia sexual, 5 % por violencia económica, 3 % por violencia patrimonial, y 2.6 % otras formas de violencia.
Más de la mitad de los casos, 51.1 %, no especificaron el tipo de agresión. En total, 638 mil 720 mujeres recibieron atención en los CJM durante ese año.
El comparativo con otros estados muestra que Puebla se ubica en un nivel alto de violencia psicológica.
Laura Hernández, especialista en estudios de género y violencia de la UNAM, señaló que la prevalencia de la violencia psicológica en Puebla refleja un patrón que se repite en varias entidades, pero con una intensidad mayor.
Explicó que este tipo de violencia suele ser menos visible que la física o la sexual, pero tiene consecuencias profundas en la salud mental y en la capacidad de las mujeres para romper ciclos de dependencia y control.
Hernández subrayó que los datos de Puebla muestran la necesidad de fortalecer la atención psicológica en los Centros de Justicia, pues la demanda supera la capacidad instalada.
La especialista consideró que la violencia psicológica es un indicador temprano de otras formas de agresión y que atenderla de manera integral puede prevenir la escalada hacia violencia física o sexual.


