Más de 13 mil estudiantes abandonaron sus estudios en primaria y secundaria durante el pasado ciclo escolar; especialista subrayó la necesidad de fortalecer programas de apoyo
Claudia Espinoza
Durante el ciclo escolar 2024‑2025, las escuelas primarias y secundarias de zonas rurales de Puebla registraron la baja de 13 mil 24 estudiantes, según datos de la Secretaría de Educación Pública federal.
La mitad de los casos correspondió al nivel primaria (50.3 %) y el resto a secundaria (49.7 %), lo que refleja una afectación similar en ambos niveles. En las escuelas comunitarias e indígenas, donde se concentraron 65 mil 794 alumnos, la tasa de abandono alcanzó cerca del 10 %.
El principal motivo de baja en primaria fue el cambio de residencia a otra entidad del país, con 2 mil 874 casos (43.8 %), cambio de escuela dentro del estado
(28.1 %), problemas familiares (534 casos) y bajas sin aviso (522 alumnos). En menor proporción aparecen causas como migración a Estados Unidos, revocación de grado o dificultades económicas.
En secundaria, el cambio de plantel dentro del estado fue la causa más frecuente (2 mil 59 casos, 31.8 %), cambio de residencia (mil 137 alumnos) y problemas familiares (mil 81 registros).
Se sumaron 712 bajas sin aviso y 704 estudiantes que manifestaron no querer continuar en la escuela. Otros motivos incluyeron acumulación de asignaturas no acreditadas, trabajo, enfermedad y problemas económicos.
El registro general también documentó 106 fallecimientos –59 en primaria y 47 en secundaria–, equivalentes a menos del 1 % del total. Casos aislados de embarazo, acoso escolar, transporte deficiente y expedientes incompletos completaron el panorama.
Para el especialista en educación rural, de la UNAM, José Luis Ramírez, el fenómeno refleja una tendencia estructural vinculada con la migración interna y la búsqueda de empleo temporal. Señaló que las escuelas rurales carecen de mecanismos de retención y apoyo social que amortigüen esos movimientos.
Ramírez añadió que el abandono escolar no solo implica pérdida de matrícula, sino también ruptura comunitaria.
“Cada baja representa un vacío en la red social de aprendizaje. Sin políticas de acompañamiento y transporte escolar, la deserción seguirá creciendo en zonas rurales”, dijo.
El especialista subrayó la necesidad de fortalecer programas de seguimiento y becas de movilidad para evitar que el cambio de residencia se traduzca en exclusión educativa.


