El delito cayó en Puebla 24.7 % entre febrero de 2025 y enero de 2026
Claudia Espinoza
En Puebla, el robo de vehículos asegurados cayó 24.7 % entre febrero de 2025 y enero de 2026, la mayor reducción registrada a nivel nacional. Sin embargo, 68 % de los casos se comete con violencia, lo que coloca a la entidad en el sexto lugar del país en este rubro.
Los modelos más afectados en la entidad incluyen camionetas y tractocamiones como Hilux, International, Freightliner, y Kenworth, además de autos de uso cotidiano como Nissan Versa, NP300 y Chevrolet Aveo.
Las motocicletas Italika y Bajaj también muestran una tendencia al alza.
La ubicación estratégica de Puebla, atravesada por el corredor México-Puebla-Veracruz, explica la incidencia en robos de carga y el traslado de unidades hacia mercados ilegales en estados vecinos.
En total se contabilizaron 3 mil 523 robos de vehículos asegurados, frente a 4 mil 678 del periodo anterior, y se recuperaron 2 mil 87 unidades, tanto en territorio poblano como en estados vecinos como Estado de México, Veracruz y Tlaxcala.
En México ha mostrado una ligera desaceleración, pero los patrones de la delincuencia organizada se vuelven más selectivos. Según el reporte anual de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS), el delito registró una disminución general del 15 %, situando el promedio diario en 147 unidades aseguradas sustraídas.
La AMIS señala que entidades como el Estado de México, Jalisco, Ciudad de México y Puebla concentran la mayor incidencia delictiva en este ámbito.
Los delincuentes priorizan modelos con alta presencia en calles y carreteras, ya que sus autopartes tienen gran demanda en el mercado negro. Factores como la compatibilidad de piezas, el uso en flotillas y la facilidad para desmantelarlos influyen directamente en su elección.
El color del vehículo también juega un papel importante: el blanco es el color más robado, seguido de gris-plata y negro, debido a su alta presencia en el parque vehicular y su facilidad para pasar desapercibidos.
Luis Alberto Mendoza, investigador en criminología de la UNAM, señala que el robo de vehículos debe entenderse como parte de una cadena delictiva más amplia.
“No se trata únicamente de la sustracción de un automóvil, sino de un engranaje que alimenta mercados ilegales de autopartes, transporte de mercancías robadas y actividades vinculadas al crimen organizado”.


