Jesús Peña
Conceptos como “inflación”, “estatización”, “neoliberalismo” y otros mucho más complejos pasan a segundo término cuando se habla de poner alimentos en la mesa. ¿Cuánto cuesta hoy la canasta básica?; en específico: ¿cuánto cuesta un desayuno familiar?… es más, ¿aún desayunas?
Si una familia promedio en Puebla prepara unos huevos a la mexicana con frijoles como su primera comida del día –comprando medio kilo de los productos necesarios– gastaría 93 pesos actualmente, mientras que con los precios más bajos durante el año la inversión sería de 60 pesos, una diferencia de 33 pesos (55% de aumento).
Ello porque el huevo llegó a estar en 25 pesos el kilo y hoy cuesta 35 pesos; lo más probable es que aumente un poco más por la temporada de fin de año.
El chile serrano estuvo hasta en 16 pesos, cuando hoy cuesta un mínimo de 40 pesos, aunque llega a alcanzar hasta los 50 en cadenas de autoservicio.
Mismo caso es el de la cebolla, cuyo valor estuvo en 12 pesos y hoy está en un promedio de 25 a 30 pesos el kilo, aunque en algunas tiendas de autoservicio llega a 37 pesos (tres veces el costo más bajo).
El jitomate costaba entre 18 y 20 pesos y hoy ronda entre 35 y 40 pesos por kilo (prácticamente el doble), mientras que la tortilla –básica en nuestra alimentación– pasó este año de 12 a un máximo de 18 pesos por kilo.
El único alimento –también es básico para el mexicano–que se mantuvo en precio fue el frijol negro michigan, pues en promedio sólo subió dos pesos y actualmente está en 36 pesos el kilo.
Estos costos no consideran aumentos de otros insumos necesarios para prepararlos, en especial el gas, cuyo tanque de 20 kilos cuesta 482.60 pesos conforme a los precios DE la Comisión Reguladora de Energía.
ALTERNATIVA
Hasta el clásico café con pan se ha visto afectado.
En este año aumentaron los precios de la harina, que pasó de 390 pesos el bulto a 490, la manteca subió de 600 a 830 pesos y la caja de aceite de 12 botellas de 250 a 340 pesos, lo que motivó a los panaderos de Puebla a ajustar su precio.
De esta forma, las piezas que costaban 3.5 o 4 pesos pasaron a 5 pesos la unidad. Por lo que comprar cuatro piezas para el desayuno representa que antes se necesitaban 16 pesos y ahora 20, sin que ello signifique que un pan te haga sentir satisfecho.
Ante esta situación, los puestos de memelas, tacos y otros antojitos salen al paso. Incluso, a las personas más jóvenes les resulta conveniente sólo tomar café (un empaque soluble grande cuesta 18.5 pesos) antes de salir de casa a sus actividades y esperar hasta la tarde para comer en un puesto.
NÚMEROS FRÍOS
A inicios de año, la canasta básica (es decir, los alimentos necesarios para que “un hogar promedio” –como lo define el gobierno federal– sobreviva un mes) tenían un valor de mil 725 pesos en zonas urbanas; a octubre de este año, el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) la estima en mil 850, es decir, 7.24% de incremento.
Cuando se le agrega a este valor el de la canasta básica no alimentaria (transporte, vivienda, servicios y más), el monto pasa de 3 mil 660 pesos en enero a 3 mil 843 a octubre, 5% más.
El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) informó que octubre registró una inflación de 0.84% respecto al mes anterior, pero el acumulado del presente año es de 6.24%, más de dos puntos de diferencia con 2020, cuando fue de 4.09%.
Bajo este escenario vale la pena comenzar a planificar los gastos de diciembre, pues vienen las kermeses por la fiesta a la Virgen de Guadalupe, las posadas, la cena de Nochebuena, los regalos de Navidad, la cena de fin de año y sus respectivos presentes, sin considerar que el 6 de enero llegan de los Reyes Magos y la tradicional rosca.



