Guadalupe Juárez
La cervecera Heineken y las automotrices Volkswagen y Audi tienen la concesión del agua en tres municipios, con las cuales extraen del subsuelo hasta 10 millones 348 mil litros al día, es decir, 206 mil garrafones.
De acuerdo con el informe Captura Política, Grandes Concentraciones y Control de Agua en México 2019, elaborado por el Colegio de Geografía de la Universidad Nacional Autónoma de México, esos municipios son: Cuautlancingo, San José Chiapa y Rafael Lara Grajales.
Heineken tiene concesionados dos puntos de extracción y al año saca un billón de litros en Rafael Lara Grajales, desde 1994.
La cervecera también saca agua en otros estados, como Baja California, Jalisco, Estado de México, Buevo León, Sonora y Veracruz.
Otra cervecera que tiene concesiones de agua subterránea en el país es Grupo Modelo, en Ciudad de México, Coahuila, Durango, Jalisco, Estado de México, Oaxaca, Yucatán y Zacatecas.
El informe alerta que el gobierno federal no ha puesto atención a la explotación del agua subterránea y, por el contrario, impulsa que se instalen más cerveceras, aunque esto afecte el acceso a las comunidades para uso doméstico o agrícola.
La UNAM señala que en cuanto al sector automotriz, además de dejarlas utilizar el agua subterránea, se les ha permitido sobreexplotar los mantos acuíferos.
Volkswagen, en Cuautlancingo, tiene permiso en nueve puntos, desde 1996, para sacar más de 2 billones de litros al año.
Audi tiene autorizado extraer en dos puntos de San José Chiapa, desde 2013, 502 millones de litros al año.
Habrá más socavones: Carlos Tapia
El peso de la tierra mojada por la lluvia fuerte y frecuente sobre oquedades causadas por desecación de mantos freáticos es una explicación para la formación del socavón en Santa María Zacatepec, municipio de Juan C. Bonilla.
Advierte de esta conjunción de factores Carlos Tapia, fundador de Dale la Cara al Atoyac, asociación civil creada hace 10 años para hacer conciencia de la contaminación de ese afluente y de la influencia humana en fenómenos de deterioro ambiental.
En entrevista, Tapia indica que entre el cambio climático y la frecuencia de fenómenos meteorológicos, como tormentas tropicales, huracanes y lluvias fuera de temporada, la superficie de tierra de cultivo hace pesada y, si el subsuelo tiene huecos o elementos de piedra y tierra poco compactos, hay socavones.
“Un socavón no natural ocurre cuando hay infraestructura vieja o debilitada: tuberías antiguas, desocupadas, debajo de pavimentos pesados. Este mismo peso rompe los pisos y hay hundimientos en los huecos que alternan con las estructuras, que quedan vencidas”, dijo.
Sobre el incremento de precipitaciones, ejemplifica con la construcción: antes, para las bajadas de agua, se usaban tubos de cuatro pulgadas, suficientes para desfogar los encharcamientos de los techos en el drenaje pluvial; en los más recientes diez años, se requieren tubos de seis pulgadas porque cae agua tan rápido, que los anteriores se hicieron obsoletos.
En campos de cultivo ocurre igual, el aumento de volumen y frecuencia de precipitaciones hace que la tierra pese mucho más y, cuando no hay solidez en los subsuelos, aparecen socavones.
Por ello –asegura– el de Zacatepec es apenas el primero de otros huecos que se harán con las lluvias intensas.



