En el Barrio de la Luz, los alfareros comenzaron con la fabricación de sahumerios, para la celebración de Día de Muertos.
Estos elementos se colocan en el altar que cada familia dedica a sus difuntos, con un poco de incienso que sirve como una guía olfativa para el alma del ser querido y para limpiar la casa de malos espíritus.
Esta tradición, que hoy une las prácticas prehispánicas y la fe católica, también es una oportunidad para los alfareros de obtener ingresos, luego de ser castigados por la pandemia de coronavirus.


