Antonio Zamora, Mariana Flores, Javier Cordero y Karla Cejudo
El tiempo le cambió la perspectiva a Jacqueline Espinoza. Hace un año, convirtió la sala de su casa en escuela para su hija Jocelin y le costó trabajo adaptarse; ahora dice que tenerla cerca todo el día es una ventaja.
“No estábamos familiarizadas ni con la tecnología ni sabíamos tomar clases en la televisión. Yo sentía que no estaba aprendiendo y ella se distraía con mucha facilidad. Pero cada vez trabaja mejor, y ahora creo que me va a costar ya no verla en la casa ni monitorear lo que está aprendiendo”.
Jacqueline revisa y corrige tareas y ejercicios de su hija en horas combinadas con su propio trabajo y la faena de casa.
“Lo más difícil es hacer la tarea porque antes cuando iba a la escuela regresaba con algunas dudas y en poco tiempo terminábamos; pero ahora no le quedan claras lecciones enteras y yo soy la que, si no sabe, investiga, y tardamos más”.
Sin embargo, se anotan buena calificación ambas; es el quinto año de primaria de Jocelin y va bien en contenidos.






