Ante el riesgo de redadas o detención, los migrantes envían la mayor cantidad de dinero posible, explica académico
Claudia Espinoza
Durante el primer trimestre de 2026, Puebla recibió 820.1 millones de dólares en remesas, lo que significó un crecimiento de 3.9 % respecto al mismo periodo de 2025.
Este aumento se produce en un contexto de endurecimiento de las políticas migratorias en Estados Unidos, donde el temor a deportaciones ha llevado a los migrantes poblanos a enviar mayores montos de dinero como medida preventiva, informó el reporte oficial del Banco de México.
La dinámica revela cómo las decisiones políticas en el país vecino repercuten directamente en la economía de las familias poblanas, que dependen de estos recursos para sostener su nivel de vida.
La distribución de las remesas muestra una concentración en tres municipios principales: Puebla capital, con 138.45 millones de dólares; Tehuacán, con 71 millones; y Atlixco, con 60.61 millones.
A estos se suman otras demarcaciones con flujos relevantes como Izúcar de Matamoros, San Martín Texmelucan, Tecamachalco, San Pedro Cholula, Tepeaca, Huejotzingo, Zacatlán y Zacapoaxtla.
Sin embargo, más de la mitad de los municipios poblanos que reciben remesas reportaron caídas respecto al último trimestre de 2025.
Con este desempeño, Puebla concentró el 5.67 % de remesas recibidas por el país y se ubicó en el séptimo lugar nacional, por debajo de Ciudad de México, Estado de México, Guanajuato, Jalisco, Michoacán y Oaxaca.
CONTEXTO MIGRATORIO
El investigador Anselmo Salvador Chávez Capó, de la UPAEP, explicó que el incremento está directamente vinculado al contexto migratorio en Estados Unidos. Ante la posibilidad de deportaciones, los migrantes tienden a enviar más dinero para asegurar el sustento de sus
familias.
Además, la estabilidad en sectores como servicios y construcción, donde se emplea la mayoría de los poblanos en EU, ha permitido mantener ingresos constantes para sostener los envíos.
Para el economista José Luis Rueda, investigador de la Facultad de Economía de la UNAM, el fenómeno de las remesas en Puebla debe analizarse como una paradoja económica y social.
Por un lado, representan un alivio inmediato para miles de familias que dependen de estos recursos para cubrir necesidades básicas. Por otro, consolidan una dependencia estructural que limita el desarrollo productivo interno de la entidad.
“Mientras las remesas sostienen el consumo, la falta de inversión productiva y de políticas de desarrollo regional profundiza la dependencia de estos flujos externos”, señaló el especialista.
Rueda añadió que, en el mediano plazo, Puebla enfrenta el reto de transformar las remesas en inversión comunitaria, fomentando proyectos productivos, infraestructura y educación que permitan reducir la vulnerabilidad de las familias.
“De lo contrario, seguiremos viendo cómo las remesas salvan de la pobreza extrema a miles de poblanos, pero sin modificar las condiciones estructurales que generan la migración”, concluyó.


