Jesús Peña
Feminicidios, homicidios, violación, secuestro con fines de explotación sexual, robo y fraude recientes fueron perpetratos con el mismo factor: un “gancho” en redes sociales.
Los delincuentes aprovecharon la urgencia por vender, obtener servicios sexuales, trabajar o entablar una relación sentimental, por parte de las víctimas. Éstas, a su vez, no verificaron quién estaba detrás del perfil que les contactó.
Crónica Puebla presenta casos recientes y el análisis y las recomendaciones de José Luis González Torreblanca, coordinador Tecnológico del Sistema Universitario de Modalidades Alternativas (Suma) de la UPAEP.
URGENCIA DE CERRAR UNA VENTA
El tema cobra relevancia luego del caso de Sara Berenice U., de 52 años, cuyo cuerpo fue abandonado en un paraje entre los municipios de Zacapoaxtla y Tlatlauquitepec.
La mujer, reportada como desaparecida por uno de sus hijos el 25 de agosto, fue contactada a través de Facebook por un hombre identificado como Eduardo N., quien se dijo interesado en comprar su camioneta, una Jeep Patriot blanca modelo 2015.
Ese día, la mujer salió de su trabajo, en Ciudad de México, después de las 15:00 horas y se dirigió a Santiago Miahuatlán para concretar el negocio. Fue la última vez que se supo de ella, pues dejó de contestar su celular.
El hijo de la mujer refiere que tres días después le llegó un mensaje en el cual, supuestamente, Sara Berenice le informaba que seguiría su viaje a Oaxaca.
La familia revisó las ubicaciones del dispositivo móvil de la víctima, viendo que había estado entre Zacapoaxtla y Tlatlauquitepec, por lo que solicitaron la ayuda de la Fiscalía General del Estado (FGE).
El sábado 10 de septiembre fue hallado el cadáver e identificado por los familiares. La camioneta se ubicó en Puebla capital, donde también fue detenido Eduardo N.
En este caso, la necesidad de comercializar su camioneta a través de una red social, le costó la vida a una madre de familia, aunado a la falta de previsión, pues viajó sola de una entidad a otra, con el bien en venta, creyendo sólo que hablaba con alguien de probidad, pero que en realidad no conocía.
NECESIDAD DE AMOR
Dos casos sucedidos a poblanas este año dan cuenta del peligro al que se exponen quienes ceden a la promesa de pasar un buen rato o de un amor incondicional.
El 7 de septiembre fue asesinada Estéfany S., al interior de un auto-hotel en Atlixco, por Christian Ricardo N., de 19 años, quien se puso de acuerdo con ella para esperarla afuera de su trabajo, en el centro de esa ciudad.
A bordo de una camioneta Nissan Murano, con placas de circulación del Estado de México, llegaron a las instalaciones ubicadas en la colonia Francisco I. Madero. Dentro de la habitación, la joven fue agredida sexualmente y asfixiada.
El señalado huyó tras abandonar el cuerpo de su víctima en la zona del estacionamiento. La FGE identificó al responsable, por lo que solicitó, obtuvo y cumplió la orden de aprehensión. La Red Feminista de Atlixco exigió que el homicidio sea investigado como feminicidio.
Otro caso fue el de una mujer originaria de Tehuacán, quien fue enamorada por Arturo N., al que conoció por redes sociales, pero al final terminó drogada, violada y robada, además de exponer a su hijo de tres años.
La joven madre, después de sostener pláticas a través de internet, accedió a viajar a Córdoba, Veracruz, por invitación de su victimario, quien le dijo que quería conocerla y entablar una relación formal, prometiéndole cuidar de ella y su hijo.
Así, el 24 de mayo por la noche, la poblana llegó al Hotel Carranza, en Córdoba. Allí, Arturo N., le dio una gelatina con la que la dejó inconsciente, tras lo cual hubo agresión física, violación y robo de sus pertenencias, todo frente al pequeño de tres años.
Los gritos del menor hicieron que los trabajadores del hotel llegaran a la habitación, donde encontraron a la mujer, aún inconsciente, y dieron aviso a las autoridades. La víctima, de 22 años, y su hijo recibieron atención en el Hospital Regional de Córdoba.
TRATA DE PERSONAS
El 15 de octubre del año pasado, la FGE obtuvo la vinculación a proceso contra Avelino N., por el delito de trata de personas en su modalidad de explotación sexual. La víctima: una adolescente de 17 años contactada, sí, a través de redes sociales.
La investigación señala que fue en febrero de 2020 cuando una mujer, identificada como “Irlanda”, contactó a la víctima a través de internet y le ofreció trabajar como sexoservidora, ganando mil 200 pesos por servicio, oferta que fue rechazada.
“Irlanda” fue paciente, dejó pasar el tiempo. En 2021 volvió a escribirle a la menor de edad para convencerla, mejorando la oferta: mil 500 pesos por cliente.
Así, el 13 de septiembre de 2021 aceptó la oferta e “Irlanda” le indicó que “David”, que en realidad es Avelino N., coordinaría los servicios sexuales y le pagaría.
Durante siete días, a la joven se le ordenó tener relaciones sexuales con diversos hombres, pero no sólo eso, además la obligó a tener intimidad con él como pago por conseguirle a los clientes y luego le exigió 2 mil 500 pesos.
La menor de edad lo denunció y, el 3 de octubre de 2021, Avelino N. fue detenido en San Andrés Cholula por agentes de la Unidad Especializada en Investigación de Trata de Personas.
ROBO Y ESTAFA
Entre las redes sociales y/o plataformas, el grupo Meta (Facebook, Instagram y WhatsApp) y YouTube tienen reglas y hasta un código de ética que permite regular el contenido, mas no puede garantizar la seguridad de los usuarios.
Aunque TikTok es la plataforma más laxa en el contenido de los videos cortos que pueden postearse, Twitter se ha distinguido por evitar la censura; ahí hombres, mujeres y parejas ofrecen servicios sexuales con contenido explícito.
La Policía Cibernética ha recibido denuncias de personas que, en respuesta a los anuncios, contactaron vía WhatsApp a quienes prometieron encuentros con gente bien parecida y a la cita llegó otra persona.
También se han quejado usuarios que hicieron depósitos bancarios por adelantado y se quedaron sin cita y sin dinero. En los casos más graves, se reportaron diversas formas para narcotizar a los clientes y perpetrar robos de joyas, carteras y relojes, saqueo de viviendas particulares o robo de vehículos.
Esta última circunstancia ocurrió con un cliente asiduo de una trabajadora sexual que fue despojado de una camioneta en febrero pasado. “El encuerado del Shanghai” se viralizó: fotos de un hombre desnudo que se encaramó al cofre de su vehículo en movimiento para evitar el delito, afuera del motel ubicado en la 5 Sur, atrás de Plaza Crystal.
EL BOOM Y LA ALERTA
José Luis González Torreblanca, coordinador Tecnológico del Subsistema de Modalidades Alternativas (Suma) de la Universidad Popular Autónoma de Puebla (UPAEP), indicó que las redes sociales tuvieron un boom con la pandemia de COVID-19, a grado de que en Puebla capital y zona conurbada, 73% de los habitantes utilizan al menos una.
“Son un medio de comunicación gratuito, que llega a todas las clases sociales y a cualquier parte del mundo. En esta zona el incremento fue de 14.5% con el coronavirus, especialmente en los adultos mayores, para estar en contacto con sus familiares”, dijo.
Sin embargo, hay señales que deben generar la alerta de los usuarios, dijo, como recibir llamadas o mensajes de números que no se conocen o de lada foránea (de otros estados o países).
“Hay mensajes como ‘Soy Fulano, sabemos que necesitan un préstamo’, otros que son un enlace extraño que roba información personal, sobre todo números o claves alfanuméricas, los inbox de gente que se hace pasar por otra persona, los que ofrecen buenos empleos de una empresa importante a cambio de exámenes de reclutamiento en los que se da información y luego se intenta o perpetra una extorsión. Todo eso nos arriesga a sufrir ciberacoso, ciberfraudes y robo de personalidad”, apuntó.
SIN PRECAUCIONES
González Torreblanca habló sobre el caso de Sara Berenice U., la mujer asesinada al tratar de vender su camioneta.
“Ella no investigó a quién iba a contactar, le ganó la emoción por asegurar la venta y decidió jugarse un albur, que terminó perdiendo”, indicó el experto al tiempo de analizar cuáles son las características que deben tener un comprador y un vendedor a través de redes sociales.
Indicó que, en primer lugar, quien busca comprar debe ser muy meticuloso, principalmente si es un objeto de alto valor. Debe investigar si la fuente es fidedigna, buscar si no está publicado el mismo objeto con diferentes dueños en varias redes.
“Para eso tenemos una gran ayuda en Google y, sobre todo, debemos ser muy observadores en las fotos. En el caso de autos, ver detalles como si la placa es de Estados Unidos, entonces hablamos de que el vehículo ni siquiera está en el país, ubicar una calle, el número de la casa. Hay que preguntar kilometraje, número de dueños; si el vendedor titubea es que algo anda mal”, destacó.
Además, hay que procurar hacer el negocio en lugar público, con un banco cerca para terminar la transacción, evitar pagos en efectivo y asegurar que el depósito cayó.
En tanto, los vendedores también deben prestar atención a ciertos puntos: en la plática se debe detectar, en el tono de voz y en las preguntas, si hay un interés genuino.
“Si te dicen que te compran un coche de inmediato, hay que preguntar qué necesita saber, si te dicen que nada, pues desde allí ya huele mal la compra. Regularmente una persona con interés va a preguntar muchos datos, va a querer hacer una cita, tal vez dos, negociar el precio, si no hay es, posiblemente se trata de un fraude”, apuntó.
LA TENTACIÓN
Respecto de los casos en que mujeres fueron contactadas para mantener una relación íntima, José Luis González explica que muchas veces las personas se dejan seducir, a fin de cubrir una necesidad afectiva.
“A veces, desconocidos nos mandan solicitudes de amistad y tontamente caemos por una foto de perfil de una persona que físicamente nos atrae. En estos casos, que desgraciadamente son la mayoría, la emoción le gana a la razón”, advirtió.
En ese sentido, urgió a los usuarios a revisar la configuración de la privacidad de sus cuentas, para decidir quién puede o no puede ver y compartir sus publicaciones, además de valorar qué fotografías subir.
“Porque no sabemos quién está del otro lado del dispositivo, quién está vigilando nuestras fotos, gustos, lugares. Hay quien nos tiene tan bien estudiados que nos hacen pensar que tenemos cosas en común, cuando en realidad sólo nos vigilaban”, explicó.
Otra recomendación del experto consiste en evitar subir fotos o información que pueda dañar la propia reputación, especialmente las provocativas, que suelen ser el objetivo de quienes se dedican a delinquir en el ciberespacio.
TWITTER, MAYOR RIESGO
De todas las redes sociales, González Torreblanca considera que Twitter es la más peligrosa, tanto para el usuario común como para personalidades y compañías, pues las claves están comprometidas todo el tiempo.
“Famosos, políticos, compañías, personas comunes, sufren porque sus imágenes son utilizadas para fabricar cuentas falsas o parodias, esto convierte a Twitter en una red de código abierto, por lo que su uso debe hacerse con alta responsabilidad”, señaló.
Algunas estrategias a implementar: solicitar constantemente restablecer la contraseña, que esa clave sea complicada y alfanumérica (mayúsculas, minúsculas, algún caracter especial y números), no contestar mails de Twitter (ellos sólo mandan correos cuando cambia la contraseña), bloquear las cuentas que manden mensajes ofensivos y reportarlas en busca de suspensión.
Además, el experto recomienda utilizar la red social a través de una página de internet y no desde la aplicación del teléfono.
“Si nosotros tecleamos www. twitter.com no estamos seguros; hay que anteponer https:// porque así generamos un código de seguridad para que nadie más pueda reusar mi publicación con otro fin”, destacó.
¿CÓMO PREVENIREL DELITO?
Estas son las recomendaciones de la autoridad federal y estatal:
Compraventa
- Investigar, con ayuda de Google, si el mismo objeto a la venta aparece en redes sociales con diferentes dueños
- Cuestionar al vendedor sobre detalles del producto
- Hacer la compra en lugar público y con un banco cerca para hacer la transacción
- Desconfiar de quien intenta comprar objetos de gran valor de inmediato, sin preguntar muchos datos
Estafa amorosa
- Buscar imágenes de Google con la foto del contacto para ver si alguien más la ha usado
- Mantener privacidad de las cuentas de redes sociales
- Nunca postear fotografías que revelen la identidad
- No publicar información confidencial ni compartirla en mensajes privados
- Abstenerse de compartir fotos que puedan usarse para estafa o extorsión
- Desconfiar si la persona que seduce da la percepción de ser “perfecta”
- No proporcionar números telefónicos ni direcciones de ubicación
- Evitar mantener amistades en secreto
- Nunca enviar dinero
- Primeras citas, en público
DENUNCIA
Si eres víctima de un delito, pide orientación a través de:
- Twitter: @CiberPoliciaPue
- Facebook: CiberPolicíaPue
- Emil: ga.delitosciberneticos@
- puebla.gob.mx
- Teléfono (222) 2138111.


