Su semana y nada más
Silvia trabajaba en “Lavomática”; la dueña la despidió con mil pesos de finiquito, después de cuatro años de labor.
“Supuestamente sí fue por lo del covid; ni si quiera tuvo la amabilidad mi patrona de correrme bien, nada más me mandó mensajes y después me habló por teléfono para decirme que ya no me presentara a trabajar, que nada más el sábado me presentara a cobrar mil pesos de una semana”.
La propietaria de la lavandería le aseguró que su esfuerzo ante la autoridad laboral es inutil “porque no es una empresa grande. Dijo que ya había investigado y que solamente me correspondían mil pesos de mi semana y yo le dije que no”.
Vacaciones, ningunas.
“Nunca me quiso dar el seguro; yo no tenía prestaciones”, denuncia.
Antes de Silvia, otra chica que llevaba seis meses fue despedida con el pago de la semana y ni un peso más.
Por teléfono, personal de la Junta Local la alentó a demandar su pago conforme a la ley y en forma retroactiva.
Con engaños, sin liquidación
Norma Rojas trabajaba para el laboratorio MDR Pharma, outsourcing de la agencia Shelby.
Primero, recorte de días de trabajo en abril: cuatro de seis; pero el día 30, despido.
Se enteraron que desde marzo despidieron trabajadores porque MDR dejó de trabajar para Shelby.
Se negaron a dar a Norma la liquidación que impone la ley.
Le ofrecieron 2 mil pesos. “Llevo cinco años laborando; entonces, yo dije que no es lo que me corresponde”.
Explicó que el inconveniente de que la Junta Local estuviera cerrada durante seis meses le agrava la situación económica: es madre soltera y no ha podido conseguir otro trabajo debido a la crisis originada por la pandemia.
Sobrecarga de trabajo
Hortensia Chávez, tras un año de vivir de sueldo mínimo y propinas del Italianni’s de Angelópolis, con la pandemia, fue obligada a descansar sin goce de sueldo en marzo, hacer limpieza profunda, trabajar hasta 14 horas, aseguró.
En agosto la despidieron sin finiquito, con pago proporcional que correspondería a renuncia.
Rechazó el dinero, “pero me dijo que si quería fuera a la Ciudad de México por el cheque”.
Desde el 7 de agosto no tiene trabajo, el jefe de Recursos Humanos no le contesta ni mensajes.
Con el minisueldo, en diciembre trabajó hasta 16 horas y en la contingencia la mandaron “a volantear” sin habilitarles ni de cubrebocas, señaló.
Desprotegen y explotan
Mayra Iveth López es ingeniera y trabajó para el arquitecto Sergio Curro Martínez, representante del Sindicato Nacional de Empresarios de México (Sindemex), dueño de División Urbana e Ingeniería, socio de Engie Maxigas.
Se encargaba de seguridad e higiene y almacén. “No pagan a tiempo, a veces medio salario, debe aguinaldos, no dio utilidades. Factura más de 300 mil por 100 instalaciones al mes, trabaja un señor mayor de 60”, asegura.
Ingresó en marzo y fue despedida el 17 de septiembre de manera injustificada. Aunque recibía 8 mil pesos mensuales, está registrada ante el IMSS con el salario mínimo.
Factureros incumplidos
Luis Alberto Hernández, trabajaba en Ventas de TOKA Internacional Sapi de C.V. El 30 de marzo lo despidieron por teléfono.
» Recursos Humanos me ofreció partes proporcionales, no lo acepté; hablé con el abogado, me ofrecía 15 días de sueldo”.
La empresa dio saltos: “firmé contrato en julio de 2019; en octubre, firmé por outsourcing, en diciembre se diluyó la empresa y no me dieron finiquito y en marzo me despiden sin justificación”.
La empresa vende vales electrónicos para empresas… lo que Hacienda persigue como delito.
Le ofrecieron 2 mil 500 pesos para desistirse de demandar; ganaba 9 mil pesos mensuales más 2 mil pesos de prestaciones adicionales. Por eso hace fila.


