La persistencia de esta enfermedad en Puebla refleja desafíos estructurales en el acceso a diagnóstico oportuno y continuidad terapéutica, señaló especialista en salud pública
Claudia Espinoza
Durante los primeros meses de 2026, Puebla ha registrado un incremento en las enfermedades respiratorias, con más de 20 mil 178 casos acumulados entre enero y marzo, lo que representa un aumento del 10.6 % respecto al mismo periodo del año anterior.
En este contexto, la tuberculosis continúa siendo una preocupación sanitaria, con 83 diagnósticos confirmados en el mismo lapso, de los cuales ocho de cada diez corresponden a la variante respiratoria, transmitida por el aire mediante estornudos, tos o escupitajos.
La Secretaría de Salud federal también reportó dos casos de meningitis tuberculosa en varones, una forma grave de la enfermedad que puede afectar las membranas del cerebro o la médula espinal.
Esta variante, aunque menos frecuente, puede derivar en secuelas neurológicas como hidrocefalia, hemiplejia, pérdida de visión o audición, convulsiones y trastornos de conducta.
En 2025, se habían contabilizado 20 casos de meningitis tuberculosa en la entidad.
A pesar de que los casos de tuberculosis respiratoria disminuyeron ligeramente en comparación con el mismo periodo de 2025 –una reducción del 3.49 %–, el promedio anual aún es elevado.
En todo 2025, Puebla cerró con 471 pacientes diagnosticados, lo que equivale a nueve casos nuevos por semana.
Las autoridades sanitarias advierten que la tuberculosis es una enfermedad infecciosa que requiere tratamiento antibiótico continuo durante al menos seis meses.
La interrupción del tratamiento puede generar resistencia bacteriana, lo que complica la recuperación y limita la eficacia de los medicamentos disponibles.
Los grupos más vulnerables ante esta enfermedad incluyen menores de edad, adultos mayores, personas con defensas bajas, privadas de la libertad, indígenas, pacientes con VIH, diabetes, bajo peso u obesidad, así como quienes consumen alcohol, tabaco o drogas.
En entrevista, el doctor Rodrigo Méndez, especialista en salud pública y profesor de la Universidad Iberoamericana de México, explicó que “la persistencia de la tuberculosis en Puebla refleja no solo una carga epidemiológica, sino también desafíos estructurales en el acceso a diagnóstico oportuno y continuidad terapéutica.
Las variantes respiratorias, por su modo de transmisión, requieren estrategias comunitarias de prevención más robustas, especialmente en zonas con alta densidad poblacional y servicios de salud limitados”.
Méndez agregó que “la meningitis tuberculosa, aunque menos común, debe ser considerada una emergencia médica. Su detección tardía y la falta de seguimiento especializado pueden derivar en secuelas permanentes. Es fundamental fortalecer la capacitación del personal médico en primer contacto y ampliar la cobertura de vigilancia epidemiológica”.
La evolución de los casos respiratorios en Puebla desde 2020 muestra una tendencia ascendente, con picos estacionales y mayor incidencia en municipios urbanos.
La tuberculosis, por su parte, se ha mantenido relativamente estable, con variaciones menores año con año. Para 2026, se estima que los casos totales de esta enfermedad podrían oscilar entre 460 y 480, mientras que las infecciones respiratorias podrían superar los 22 mil 300 casos en el primer trimestre.
Este panorama plantea la necesidad de reforzar las campañas de prevención, garantizar el acceso a tratamiento completo y fortalecer los sistemas de vigilancia epidemiológica en todo el estado, dijo el especialista.


