Por: Dulce Liz Moreno
Fotos: Mireya Novo, de Agencia Enfoque
A lo lejos, es “la señora de cabello blanco y bastón”, porque la prótesis de la cadera no le permite caminar sin agarrar la empuñadura y balancear el cuerpo, despacio, con esa ayuda. Pero en la alberca, Rochis Burguete es la ama del kilometraje fuerte.
Y también es la organizadora del “Maratón de las tortugas” que acaba de premiar a sus 25 participantes.
La dinámica consiste en alcanzar una meta autoimpuesta: 5, 10, 40, 70 o 100 kilómetros.
Cada quien se inscribe en la distancia que desee, y cada vez que llega a la alberca del Club de Golf El Cristo lleva la cuenta de cuántas vueltas hace en la piscina de 28 metros de largo y la escribe a la vista de todos.
Esta vez tuvieron de plazo desde el 4 de abril hasta el 27 de junio.
De todas las edades, se apuntan diversas “tortugas”, es decir, que igual que las variedades marinas, lo suyo es el agua y ahí se olvidan algunas enfermedades, ciertos achaques, estrés, sedentarismo, y sí que se hace ejercicio con todos los músculos del cuerpo.
También hay niños, jóvenes y adultos perfectamente sanos que comparten la pasión por el agua.

Esta vez, fueron tres las “tortugas” más admirables: Rochis Burguette, quien se propuso llegar a 100 kilómetros y terminó en 140 .2 a los 80 años de edad.
La siguiente, Arantxa Vallejo, quien se propuso llegar a 70 kilómetros y logró 135,660.
Y Martha Pérez, quien pensó que 40 kilómetros eran muchísimos, pero viendo a las otras “tortugas” y sus marcas frente a sí, llegó a 102.2.
Pero no sólo hay logros en distancias, sino en la última semana, la más emocionante, la de cierre: todos hacen su mejor esfuerzo: Ximena Cabrera, Lilián Mendoza, Luis René Cabrera y Rubí Zepeda hicieron marcas de espectáculo.
Ahí, el campeón de los siete días con más vueltas a la piscina fue Luis René, con 15.8 kilómetros, para rebasar su meta de 70 y lograr 101.6.
¿Cómo no amar el agua sanadora?
No se trata de un menjurje, sino del agua de la alberca: amortigua el impacto de otros ejercicios para los pacientes cardiacos, es bueno para los asmáticos y hasta para quienes son presa de trastornos emocionales.
Esa es la experiencia de Rochis Burguete.
“Mis primeros recuerdos son en el mar y en alguna alberca, con mis papás; yo muy, muy pequeña yendo de los brazos de ella a los de él” sin piso debajo de sus pies.
De niña entró a una competencia en el club donde la llevaban. Y desde entonces goggles, aletas, traje y manoplas le son inseparables.
En su agenda está la piscina. Todos los días. Y su ábaco en un extremo, para llevar la cuenta de los toques al cemento de cada lado largo.
Cuenta que llegó a vivir a Atlixco, descubrió El Cristo y este es el tercer año que organiza el “Maratón de las tortugas”.
Una de las cosas más impresionantes es la honestidad con la que te enfrentas a la alberca y el pizarrón. Hay malos días para todos, mucho ajetreo, o el trabajo absorbe demasiado. Pero siempre mis compañeros regresan con ansia a la cuenta.
Y más aún al ejercicio que , dicen estas “tortugas” te arma de disciplina y fortalece el corazón; tanto el músculo como la buena estima por uno mismo.
Compañeros de “vueltas”
Ellos son Rochis Burguete y Jorge Bladi; nadan imaginando carriles para no estorbarse cuando hay más personas en sus propias rutinas en el agua. Jorge ha crecido en sus marcas y este año se anotó para los 40 kilómetros; cuando los alcanzó, quiso ir por el siguiente nivel, los 70 kilómetros. La última semana hizo 8 mil 680 metros y logró un total de 87 kilómetros con 212 metros.





