Mariana Flores
Jesús Durán Crisóstomo, un niño de ocho años de edad, pasará la noche de Reyes Magos entre personal médico, bisturí y una sala de operaciones al interior del Hospital del Niño Poblano (HNP), en una cirugía a corazón abierto.
Nació el 19 de julio de 2012 y enfrentó su primera batalla: tenía apenas seis meses de gestación y poco menos de un kilogramo de peso, aún así se aferró a la vida.
Pero hubo secuelas. Sus pulmones no lograron desarrollarse por completo y en ellos suelen formarse cicatrices, por lo que le fue díficil respirar. Se trata de displasia pulmonar Por eso, Jesús ha necesitado la mitad de su vida de un tanque de oxígeno.
Hace ocho meses, en medio de la pandemia por la propagación de la COVID-19 y que amenazaba al pequeño con un contagio, por ser de un grupo vulnerable, la vida le arrebató a su padre, José, en un accidente automovilístico.
Su mamá se encuentra desempleada y sin posibilidades económicas para darle a Jesús el tratamiento médico que necesita para mejorar.
El lunes 14 de diciembre ingresó al área de urgencias por un soplo en el corazón.
Jesús debe ser intervenido hoy 5 de enero a corazón abierto, para retirar el soplo.
“Es un niño con muchas ganas de vivir, desde pequeñito tuvo que luchar mucho, pero es muy fuerte”.
“Nosotros, como familia, hemos aprendido mucho de sus ganas de vivir y tenemos fe en que salga de esta. Él no supo ni de Navidad ni de Año Nuevo, y ahora como niño tampoco sabrá de Reyes Magos, pero el mejor regalo será que salga bien de la cirugía”, comentó su tía María Dolores Crisóstomo.
En entrevista, narró que para llevar a cabo la cirugía, les solicitaron cinco donadores de sangre tipo O positivo, por lo que solicitaron apoyo a través de redes sociales.
“Nosotros le pedimos a los Reyes que nos lo dejen con vida. Él ya fue operado de la vista porque también tenía un quiste cerebral y aún así es muy inteligente. Está prácticamente es su casa (el hospital), aquí ha estado desde bebito y sigue luchando”, indicó.
Para las personas que quieran donar sangre podrán acudir al Hospital del Niño Poblano a partir de las 7:00 horas, con ayuno de ocho horas y haber dormido al menos seis horas antes. Sólo les pedirán una identificación oficial, tener entre 18 y 65 años y no padecer enfermedades crónicas, ni haber recibido vacunas en el último mes.



