Por: Mariana Flores
El anuncio sobre el posible retorno de adultos de la tercera edad en Puebla como empacadores en supermercados iluminó los ojos de Martha Leticia, una mujer de 61 años con diabetes e hipertensión, quien sobrevivía antes de la pandemia únicamente de las propinas que recibía como cerillita en una tienda de autoservicio, ubicada en Bosques de San Sebastián.
Desde la última semana de marzo de 2020, cuando la empresa mandó a sus colaboradores de la tercera edad a confinamiento, recibió sólo por tres meses una tarjeta equivalente a 200 pesos a la quincena, que le permitía comprar despensa en la misma tienda. Los meses posteriores, tras dejar de recibir el apoyo, vivió de la donación de los vecinos del edificio en que vive, que semanalmente le regalaban una despensa.
“Yo ya quiero regresar a trabajar, porque me da mucha pe na con mis vecinos. Ha sido bien difícil, porque me siento mal de tener que andar pidiendo prestado. Yo no tuve hijos y estoy sola, entonces mis vecinos son como mi familia, pero no puedo andar abusando”, narró a Crónica Puebla.
A Martita –como le llaman en el edificio– la llevaron sus vecinos a vacunarse desde hace tres semanas, cuando culminaron las jornadas de aplicación de bióticos contra la COVID-19 en la capital poblana.
EL ANUNCIO
La secretaria de Gobernación estatal, Ana Lucía Hill Mayoral, indicó que la actividad de empacador de supermercados se encuentra contemplada dentro de las “esenciales”, que tienen permitido operar. No obstante, apuntó que sólo podrán incorporarse a su empleo los adultos mayores que cuenten con el comprobante de su esquema completo de vacunación, además si la empresa lo determine.


