El 74 % de los casos detectados en la entidad correspondió a mujeres; es decir, 148 de los contagios, mientras que los 53 restantes fueron en hombres
Claudia Espinoza
Durante 2024, Puebla registró 201 diagnósticos de Virus del Papiloma Humano (VPH), lo que representó un incremento de 7.4 % respecto al año anterior, cuando se contabilizaron 187.
De acuerdo con datos de la Secretaría de Salud federal, el 74 % de los casos detectados en la entidad correspondió a mujeres; es decir, 148 de los contagios; 53 restantes fueron en hombres.
En promedio, cada semana se identificaron cuatro nuevos casos en el estado.
El VPH es una infección de transmisión sexual que afecta tanto a hombres como a mujeres, aunque las consecuencias más graves suelen presentarse en estas últimas, particularmente por su asociación con el cáncer cervicouterino.
La mayoría de los casos no presentan síntomas y son eliminados por el sistema inmunológico; sin embargo, hay cepas de alto riesgo oncogénico que pueden derivar en lesiones precancerosas si no se detectan a tiempo.
En lo que va de 2025, Puebla ha sumado 18 nuevos casos, con lo que el acumulado reciente asciende a 219 personas diagnosticadas.
Consultado sobre este panorama, Luis Adrián Quiroz, académico del Departamento de Salud de la Universidad Iberoamericana, advirtió que el incremento de casos debe analizarse en el contexto de la cobertura de vacunación.
Señaló que “la vacunación contra el VPH en México ha sido intermitente y desigual, especialmente tras la pandemia, lo que ha dejado a varias cohortes de adolescentes sin protección”.
El especialista subrayó que la vacuna es una herramienta eficaz para prevenir los tipos de VPH de alto riesgo, y que su aplicación oportuna en adolescentes puede reducir significativamente la incidencia de cáncer cervicouterino en el mediano plazo.
Actualmente, la vacuna contra el VPH se aplica en una sola dosis a adolescentes de 13 y 14 años o que cursan el primero y segundo grado de secundaria.
Además de la inmunización, las autoridades sanitarias recomiendan el uso del condón como medida de reducción de riesgo, así como revisiones ginecológicas periódicas para la detección oportuna de lesiones.
Aunque no existe un tratamiento específico para eliminar el virus, sí hay terapias disponibles para atender las manifestaciones clínicas, como las verrugas genitales.


