Ángel Israel Mendoza, rescatista experto, enumera las circunstancias de la mayor tragedia reciente
Dulce Liz Moreno
Aunque portaban equipo adecuado y eran experimentados, los cuatro varones que fallecieron en el Pico de Orizaba enfrentaron una contingencia que les incrementó el riesgo de accidentarse: los efectos del huracán Hilary.
Ese es el panorama que vislumbró ayer el coordinador del área de Rescate en Áreas Montañosas de Cruz Roja Mexicana, Ángel Israel Mendoza Oliver.
Aunque serán los peritos quienes precisen las causas de la caída de los hombres que iniciaron el ascenso a la cima más alta del país desde el sábado, el líder de brigadistas rescatadores de Puebla enumeró riesgos que los montañistas deben prever y la situación que prevalece en esa cima por el huracán.
Las primeras consecuencias de la entrada de Hilary al país fueron los aguaceros que destruyeron tramos carreteros en Baja California Sur. En aquella entidad se aplicó el plan militar DN-III para desalojar comunidades en riesgo.
Aunque el volcán inactivo que se encuentra en límites de Puebla y Veracruz dista del sitio de impacto de ese meteoro, “todos los fenómenos que afectan la costa del Pacífico repercuten en el Pico de Orizaba” indicó el experto en riesgos de montaña.
Este fin de semana, el cono se heló; “no nevó, se formó hielo; esa afectación es directa para los alpinistas”, indicó Mendoza Oliver.
Agregó los peligros previsibles por protocolo del ascenso a montañas –de 3 mil 500 metros de altura en adelante–: los objetivos, los subjetivos y el de salud del alpinista.
Los factores climáticos y las condiciones del terreno constituyen los peligros objetivos, “los que están fuera del control del individuo”.
Ejemplos de ello son las nevadas, tormentas eléctricas, la lluvia y caída de rocas.
Los peligros subjetivos pueden equipararse con la osadía de los montañistas.
“Carecer de la capacidad de desistir”, aseguró el rescatista.
Explicó que la ponderación de limitantes debe entrenarse, tanto como la condición física para iniciar la conquista de una cima. En otras palabras, esos peligros subjetivos se despejan de la expedición cuando se saber decir “no se puede”.
La toma de esta decisión se puntualiza en el código de ética y comportamiento de la Unión Internacional de Asociaciones Alpinas, agregó el entrevistado.
“En el aspecto físico, no sólo se requiere buena condición, sino reconocer los síntomas del mal agudo de montaña, como dolor de cabeza y alteración en la vista”.
La alimentación resulta elemento clave, no sólo durante el ascenso sino antes, explicó el líder de brigadistas.
“Come aunque no tengas hambre, bebe aunque no tengas sed es, incluso, un eslogan de supervivencia para montañistas”.


PARAJE “EL PÚLPITO”, SITIO EXACTO DEL ACCIDENTE
En ese punto, que rebasa los 5 mil metros de altura, se registró la caída de los cuatro varones que fallecieron en el volcán inactivo, cumbre más alta del territorio mexicano. En los más recientes ocho años, no había ocurrido una fatalidad numerosa en esa cima.
“SE ENTRENA HABILIDAD PARA DECIR: NO SE PUEDE”
El coordinador de Rescate en Áreas Montañosas de Cruz Roja Mexicana lideró el rescate del cuerpo del hombre más experimentado de entre los cuatro fallecidos.

LAS VÍCTIMAS
Ayer fueron identificados los cuatro alpinistas:
- Carlos Altamirano Lima, guardabosques del Cerro del Borrego en Orizaba y alpinista experimentado
- José Inés Zepagua, oriundo de Orizaba, Veracruz
- Humberto Kenlly, residente de Orizaba
- Hugo Cruz Vázquez, originario de Chalchicomula de Sesma, Puebla
ENTRENAMIENTO
Puede dimensionarse la preparación necesaria con una mirada a un adiestramiento actual:
- Desde el sábado pasado, se realiza en Puebla el curso de Técnico de Rescate en Áreas Montañosas
- Lo convocó la Cruz Roja de Puebla a nivel nacional
- Durante cuatro meses, los fines de semana se realiza la enseñanza
- Se trata de 550 horas de preparación


