Es noviembre de 1939, dos de los hombres más poderosos de México y militares de carrera están en lágrimas.
Maximino Ávila Camacho, en ese entonces gobernador de Puebla, y Manuel Ávila Camacho, quien un año después asumirá la Presidencia de México, acuden al sepelio de su mamá, Eufrosina Camacho Bello. En la foto falta Rafael Ávila Camacho, quien era presidente municipal de Puebla.
La matriarca de una de las familias políticas más importantes del país tuvo nueve hijos. Falleció a los 70 años.
Fotografía: Mediateca INAH


