El 12 de diciembre de 2019, Miguel Barbosa Huerta, acompañado de su señora esposa, doña Rosario Orozco Caballero, acudió a La Villita para visitar a la virgen en su día.
Acudió como Miguel Barbosa, más que como gobernador de Puebla, que para entonces ya lo era.
Fue un acto de fe y humildad muy poco usual en hombres de poder, quienes por lo regular hacen todo por ocultar sus creencias, dejándolas en todo caso en el ámbito de lo privado.
En los alrededores del Paseo Bravo, muchos poblanos vieron con sorpresa la llegada de la pareja al templo, donde por décadas se ha ido a rendir homenaje a La Guadalupana.
Tras algunos minutos de oración, salieron y aprovecharon para saludar de mano a varios de los fieles católicos presentes.
Hoy impedidos, lamentablemente, de ir a postrarse ante la jefa debido a la pandemia de COVID-19.
Fotografía: Agencia Enfoque


