En la UDLAP, estudiantes y maestros se reunían en torno de “los tepalcates”: pedazos de vasijas y utensilios domésticos hallados en excavaciones realizadas para cimentar el campus.
Estudiantes de antropología eran los más asiduos asistentes a las charlas que se armaban para numerar y observar los trozos.
También se estudiaban materiales recuperados por campesinos en la hechura de pozos artesanales.


