¿Cómo olvidarlo?
Decenas de mañanas se sabía, por la radio, que los vecinos de Maravillas habían tenido que salir corriendo, en piyama, a media noche o media madrugada, porque el olor a gas o a gasolina los levantaba de jalón.
Y la prueba rápida siempre incluía un refresco, la cuerda y pericia de las cuadrillas, antes de que Protección Civil fuera concepto y corporación.


