Es 1960 y las clases de escuelas y facultades de la hoy BUAP se concentran en aulas donde caben de 80 a 100 butacas, en el edificio central universitario.
Algunos varones conservan la costumbre de una década anterior hacia atrás: ir a clases usando traje, saco o al menos corbata.
Los varones deciden aplicar una norma de cortesía: hacer que las mujeres ocupen las bancas “de paleta” de las primeras filas.
Faltan nueve años para que se inaugure CU.


